Webs sobre innovación

A raíz de escuchar ayer a mi amigo y especialista en Constelaciones Organizaciones, Cecilio Regojo, hablar sobre la idea de compartir información a través de su web, he decidido crear este post, que actualizaré con regularidad, y en el que iré colgando direcciones de webs sobre innovación. A medida que vaya creciendo veré como lo organizo.

Ahí van las primeras:

www.ideo.com

www.strategyn.com

www.ideaconnection.com

www.innovationtools.com

www.fastcompany.com

www.innosight.com

www.ovoinnovation.com

www.innovationigniter.com

www.sagentia.com

www.innovationnetwork.biz

www.creax.com

www.innovaro.com

www.thethinkingbusiness.co.uk

www.bottomlineinnovation.com

www.innovationconsultants.se

www.creativeadvantage.com

www.erehwonconsulting.com

www.stage-gate.com

www.whatifinnovation.com

Si queréis que cuelgue alguna dirección relacionada con la innovación, hacédmela llegar a matti.hemmi@inknowation.com

¿Crisis de ideas?, ¿crisis de liquidez?

Comentaba hoy Javier San Martín en Facebook:

No tengo muy claro si el origen de esta crisis en la que estamos inmersos tiene que ver con la falta de ideas realmente novedosas o con la falta de dinero líquido en el mercado que permita financiarlas. ¿Qué opinaís al respecto?
A continuación publico mi respuesta.
Crisis para mí es sinónimo de cambios rápidos. Lo importante no creo que sea cual es el origen, o cómo etiquetamos la situación (crisis si, crisis no, de confianza, o de qué), sino qué es lo que vamos a hacer al respecto, y cómo. Porque el quien está claro. Cada uno de nosotros. Bueno, el que se de cuenta, y además quiera. O le hagan querer.
Crisis es por naturaleza sinónimo de oportunidades, para aquellos que así lo quieran creer. De hecho, los que creemos que hay oportunidades no le llamamos con esa etiqueta que te deprime, te hunde y te deja las ganas de cambiar y hacer cosas nuevas a la altura del betún.

Está bastante claro que con tanto cambio desaparecen algunas necesidades (p.e., invertir en vivienda) y surgen otras que o no están satisfechas (recolocar a la gente de la construcción) o no lo están del todo (p.e., enseñar a a innovar y a liderar el cambio a las direcciones de las empresas y a sus equipos).

Eso sí, esto igual te obliga como comentaba Belén Pascual (www.thehomemaid.com) a cambiarte incluso de sector. Pero esto es purito darwinismo. Adapatarse para sobrevivir, o como dice mi amigo Juanma Opi, para supervivir.

Las preguntas para mí son entonces:

1. ¿Estás dispuesto a cambiar para adaptarte?
2. ¿Qué vas a hacer entonces?
3. ¿Cómo lo vas a hacer?

Y el cuando, desde luego, debe ser YA.

Coches voladores

¿Un coche volando? Pues sí.

Alguien ha pensado que era posible, se ha cargado el paradigma de que los coches sólo sirven para andar por carreteras y caminos, y a la vez el de que los aviones sólo sirven para volar.

coche volador con las alas plegadas

Una de mis colegas de Ecademy, anunciaba hoy en Plaxo la noticia del lanzamiento del primer coche volador. Si quieres conocer más sobre esta innovación, visita esta dirección: http://bit.ly/277op7

En pleno despegue

La verdad es que dan ganas de comprarse uno y saltarse los atascos volando.

Innovación y el Estado de Bienestar

Esta tarde Fernando Alfaro colgó en el grupo de LinkedIn, Fundación de la Innovación Bankinter, el siguiente post:

Innovar es una obligación en tiempos como los que estamos viviendo. ¿invertirías en este tipo de proyectos ? ¿aún a costa de el Estado del Bienestar?

Incluyo a continuación mi respuesta a su pregunta abierta.

“Como comenté hace poco en una conferencia parafraseando a Edward Deming, “innovar no es obligatorio, pero tampoco lo es la supervivencia”.

Uno de los problemas que tienen las direcciones de muchas empresas es que consideran la innovación como algo que simplemente está de moda.

Por esta razón no se dan cuenta de que la innovación es la función a integrar en su operativa en los próximos años. Esto es similar a lo que ocurrió en su día con la función de calidad.

Entre tanto, muchos no se dan cuenta de que la innovación es, de forma menos “glamourosa”, implementar cambios (ideas nuevas) que aporten un valor cuantificable.

Dicho de otro modo, si lo que hasta ahora está haciendo una empresa no le está dando resultado, ¿no será ya momento de que empiecen a innovar/cambiar?

Aún hay muchas organizaciones que prefieren seguir negando la necesidad de innovar y esperar a ver que ocurre. Eso sí, en el caso de que su competencia decida hacerlo primero, no deberían luego lamentarse de su “mala suerte”.

Y finalmente, en relación al Estado de Bienestar, viene la parte menos bonita de la innovación. La innovación produce resultados positivos, y también un coste. El coste de hacer cambiar a la organización, de romper con las inercias, de cambiar la forma de hacer, de cuestionar el status quo que durante tantos años se ha mantenido, en definitiva de que las personas deban hacer las cosas de una forma diferente, y a veces incluso, ser de una manera diferente.

Como cambio que es, la innovación provoca resistencia, y eso cuestiona el Estado de Bienestar actual. El problema es que el estado de complacencia de muchas organizaciones, les impide ver la necesidad de cambio. Es el caso de las organizaciones que practican el pensamiento mágico del niño. “Ya verás como quedándonos quietos nos libramos de cambiar”.

Si tienen suerte y nadie en su sector cambia, igual les funciona.

Pero los más probable es que alguno de sus competidores cuestione el paradigma del sector y lance los cambios necesarios para aprovechar las oportunidades que sin duda estos tiempos de cambios rápidos nos han traído.

O dicho de otro modo, hay empresas que provocan su futuro (cuestionando su Estado de Bienestar, y todo lo que eso conlleva) y otras, la mayoría, que esperan a que el futuro les ocurra.”

Innovación y el Estado de Bienestar

Esta tarde Fernando Alfaro colgó en el grupo de LinkedIn, Fundación de la Innovación Bankinter, el siguiente post:

Innovar es una obligación en tiempos como los que estamos viviendo. ¿invertirías en este tipo de proyectos ? ¿aún a costa de el Estado del Bienestar?

Incluyo a continuación mi respuesta a su pregunta abierta.

“Como comenté hace poco en una conferencia parafraseando a Edward Deming, “innovar no es obligatorio, pero tampoco lo es la supervivencia”.

Uno de los problemas que tienen las direcciones de muchas empresas es que consideran la innovación como algo que simplemente está de moda.

Por esta razón no se dan cuenta de que la innovación es la función a integrar en su operativa en los próximos años. Esto es similar a lo que ocurrió en su día con la función de calidad.

Entre tanto, muchos no se dan cuenta de que la innovación es, de forma menos “glamourosa”, implementar cambios (ideas nuevas) que aporten un valor cuantificable.

Dicho de otro modo, si lo que hasta ahora está haciendo una empresa no le está dando resultado, ¿no será ya momento de que empiecen a innovar/cambiar?

Aún hay muchas organizaciones que prefieren seguir negando la necesidad de innovar y esperar a ver que ocurre. Eso sí, en el caso de que su competencia decida hacerlo primero, no deberían luego lamentarse de su “mala suerte”.

Y finalmente, en relación al Estado de Bienestar, viene la parte menos bonita de la innovación. La innovación produce resultados positivos, y también un coste. El coste de hacer cambiar a la organización, de romper con las inercias, de cambiar la forma de hacer, de cuestionar el status quo que durante tantos años se ha mantenido, en definitiva de que las personas deban hacer las cosas de una forma diferente, y a veces incluso, ser de una manera diferente.

Como cambio que es, la innovación provoca resistencia, y eso cuestiona el Estado de Bienestar actual. El problema es que el estado de complacencia de muchas organizaciones, les impide ver la necesidad de cambio. Es el caso de las organizaciones que practican el pensamiento mágico del niño. “Ya verás como quedándonos quietos nos libramos de cambiar”.

Si tienen suerte y nadie en su sector cambia, igual les funciona.

Pero los más probable es que alguno de sus competidores cuestione el paradigma del sector y lance los cambios necesarios para aprovechar las oportunidades que sin duda estos tiempos de cambios rápidos nos han traído.

O dicho de otro modo, hay empresas que provocan su futuro (cuestionando su Estado de Bienestar, y todo lo que eso conlleva) y otras, la mayoría, que esperan a que el futuro les ocurra.”