“No puedo creer que esto me esté pasando”

Estaba leyendo hace un rato un newsletter de Matt Furey (http://psycho-cybernetics.com/) al que estoy suscrito y en el que habla de una vieja parábola relacionada con los tiempo actuales. En ella se cuenta que cada mañana cuando una gacela se despierta en África sabe que o corre más deprisa que el más rápido de los leones, o será cazada. Y también cada mañana, cuando un león se despierta en África, sabe que o corre más deprisa que la más lenta de las gacelas o se morirá de hambre. No importa si eres gacela o león, la moraleja es la misma: cuando te levantes cada mañana lo mejor será que te pongas a correr.

En definitiva, sigue diciendo Furey, en el día a día, y más aún en tiempos difíciles, los que sobreviven tienen un discurso mental diferente de los que no lo hacen. Una de las formas en la que funcionan los que no sobreviven es diciéndose a si mismos, “no puedo creer que esto me esté pasando”, “no puedo creer lo que ha ocurrido”, “no puedo superar esto”.

Y lo malo es que tal y como decía Henry Ford, “si crees que puedes tienes razón, y si crees que no puedes también tienen razón”.

Lo importante no es si puedes o no, sino lo que tu crees. Porque actuarás en base a ello.

Creer que puedes o creer que no puedes es en definitiva una creencia, una parte de nuestro paradigma. Y cada uno tiene sus paradigmas.

Nuestros paradigmas están construidos a base de creencias. Son como las gafas a través de las cuales miramos la realidad.

La realidad es la que es, y nuestros paradigmas nos hacen verla de una u otra manera.

La buena noticia es que las creencias, los paradigmas son modificables. Eso si, siempre que tu quieras. O que la realidad, de forma a veces brutal, te lo demuestre.

Los que no pueden creer lo que les pasa, lo que no pueden creer lo ocurrido, simplemente niegan la evidencia, no la aceptan, y por tanto no actúan en consecuencia. Prefieren lamentarse. Es más cómodo. Eso si, esta decisión es a menudo una decisión inconsciente.

En cambio, ¿qué se dicen a si mismo los que si sobreviven? ¿Cuál es su discurso mental?

Lo primero es que si creen lo que les ocurre. Viven la misma realidad, pero en general no usan el “no puedo” en sus discursos. Aceptan los retos, la realidad, y no se plantean si lo ocurrido es o no es posible.

Se plantean en cambio la pregunta de los emprendedores, de lo innovadores:

¿CÓMO PUEDO HACER PARA …?

¿Cómo voy a hacer para superar esto?, ¿Cómo voy a cambiar lo que me está pasando?

Los que sobreviven asumen su responsabilidad a la hora de buscar la solución que necesitan.

En su discurso no se cuestionan si pueden o no. Eso lo tienen claro.

Saben que pueden aunque aún no sepan cómo. Es su creencia. “Yo puedo”. Eso les permite centrarse en el cómo. “Puedo“, “podemos“.

Estas son afirmaciones muy poderosas. Puedo es lo mismo que ejerzo mi poder.

Curiosamente en castellano, el verbo y el sustantivo se escriben igual. Los que sobreviven conjugan su poder, como sustantivo y como verbo.

Lo que necesitan entonces es averiguar el CÓMO.

El cómo implica una pregunta abierta que genera posibilidades. Implica ver más allá de lo que les dice el sentido común. El que ve posibilidades, genera nuevas realidades. Y eso lo hace porque cree que puede. No duda de lo que le está pasando. Lo acepta, y busca cómo solucionarlo.

La próxima vez que etiquetes lo que te pasa con un “no puedo ….”, o con un “es imposible …”, te invito a traducirlo por un “no sé cómo”, o incluso por un “no me atrevo“. Incluso en este caso, aunque suene mal, estarás más cerca que antes de llegar al “no sé cómo“.

Al principio da vértigo. Da verdadero miedo. “¿Y si no lo consigo?”. Sin embargo a medida que empieces a practicarlo, y ver que lo consigues, porque en el fondo tenemos mucho más poder del que nos creemos, irás ganando confianza en ti mism@. Y así a fuerza de repetición, el “no puedo” irá desapareciendo de tu discurso mental por falta de uso.

O dicho de forma más científica, las sinapsis que antes se establecían en tu cerebro para emitir el no puedo dejarán de activarse, ya que ahora activarás otras que te llevan al “yo puedo, aunque no sepa cómo“.

Como dice Richard Bandler, uno de los padres de la PNL, cambiarás tus “brain juices”, tus jugos cerebrales. Los neurotransmisores que segregarás en esas sinapsis serán diferentes.

Y así, te encontrarás a las puertas de buscar los “y como no sé cómo, voy a averiguarlo”.

Recuerda, no importa si eres león o gacela, simplemente corre para encontrar los cómos.

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