¿El CEO como Chief Innovation Officer?

Acabo de estar viendo un video en YouTube (www.youtube.com/watch?v=xvIUSxXrffc&NR=1) en el que entrevistaban a A.G. Lafley, CEO de Procter & Gamble, y aún sin saber hasta que punto es esto una realidad, me ha encantado la declaración de principios que Lafley hace en su libro Game Changer, en una de sus frases iniciales:

“My job at Procter & Gamble is focused on integrating innovation into everything we do”

Realmente es importante que más allá de una frase, esto se traduzca en comportamientos y hábitos que sus colaboradores puedan ver o constatar de alguna manera, pero independientemente de esto, ¿cuantos CEOs se atreverían siquiera a hacer suya este frase, no ya en un libro, sino en una entrevista, que más tarde pudiera ser vista por cualquiera de su empresa en YouTube?.

Está claro que hace años esto no era un problema, pero hoy en día, gracias a las nuevas tecnologías, estamos en un mundo cada vez más transparente en el que es muy difícil esconderse, y en el que la credibilidad está más en juego que nunca.

La confirmación de si tus hechos están alineados con tus palabras es cada vez más fácil. Y si que no se lo pregunten a algunos políticos, que podrían estar ya compitiendo con la marioneta de Gepetto, aunque con peor carisma.

pinocho

Animo desde aquí a los directivos de las empresas españolas a que por un lado, se den cuenta de la importancia que tiene la innovación para la supervivencia de las organizaciones que dirigen, tomando como ejemplo cómo la fomentan los CEO de algunas de las empresas más importantes como P&G, o como también hizo recientemente el nuevo CEO de Honda Motor, Takanobu Ito, declarándose como el Chief Innovation Officer de la compañía.

En segundo lugar les animo a que, si ya creen en la innovación, pasen del pensamiento a la declaración, tal y como hace A.G. Lafley, y de este modo, empiecen a mostrar su compromiso para que sus colaboradores entiendan la importancia que tienen como generadores de ideas, como promotores de la creatividad, para mejorar su entorno de trabajo, y de paso su organización.

Y finalmente, y como no podía ser de otra manera, les animo a que conviertan sus palabras en hechos, para que estos mismos colaboradores les saquen los colores si luego no cumplen sus compromisos a la hora de asignar recursos al proceso de innovación, o a la hora de priorizar tiempo dedicado a la misma, a la hora de crear estructuras que la apoyen, de crear procedimientos que faciliten la transmisión de estas ideas, en definitiva, de ocuparse de crear una cultura de innovación.

En fin, que ahora que empieza el nuevo curso escolar, les animo señoras y señores directivos, a tomar cartas en el asunto de la innovación, ya que ésta no es una moda, sino una función a incorporar a sus organizaciones, y cuanto antes empiecen a practicarla, antes dejarán a sus competidores atrás, y sobre todo, a sus clientes más satisfechos.

Y les deseo trambién mucha suerte, ya que el camino por desgracia no es fácil, y la resistencia al cambio acecha por doquier.

SPV y la fruta prohibida

Lo normal estos días, después de que para muchos se haya acabado el descanso veraniego, es que se oiga hablar en muchos sitios sobre el Síndrome Post Vacacional, o SPV.

Y yo que me he puesto a trabajar hoy por primer día después del verano me pregunto, realmente es un síndrome post-vacacional o es el más maligno SPVAT, también conocido como Síndrome Pre_Vuelta_Al_Trabajo.

Parece lo mismo pero no tiene nada que ver. El estado natural del ser humano no es el trabajo, es el descanso.

Es cierto que hace ya unos cuantos miles de años que la cosa no ha cambiado en lo esencial. Antes cazábamos (trabajábamos) para conseguir carne, pieles y huesos (conseguir comida, ropa y herramientas o gadgets).

Además nos buscábamos cuevas (comprábamos casa), recogíamos leña (que ahora sería la eléctrica o petrolera de turno) y las defendíamos de los intrusos (bancos y otros acreedores de los servicios que hemos instalado en nuestras cuevas) para poder dormir a resguardo, calentitos y guardar nuestras pertenencias.

Pero esto antes no era así. Todo cambió con la primera innovación.

Todo fue por culpa de ¡¡la manzana!!.
manzana
¿La manzana?

Antes de que Adán y Eva sucumbieran a pegarle el mordisco, no hacía falta nada de esto, o al menos los cronistas no nos lo han contado. Teníamos comida, casa, y todo lo necesario para ser felices.

¡ Ni siquiera hacía falta innovar !

Y de golpe, ñam …, y la cag..mos.

Y desde entonces estamos condenados a trabajar, y a sufrir la vuelta al trabajo después de la estancia temporal en el paraíso que experimentamos en verano, y a veces en navidades.

Bueno, en realidad, no es una estancia temporal, es un alquiler que hemos tenido que contratar trabajando durante el año para poder pagárnoslo.

En fín, que por saltarse las reglas Adán y Eva, innovaron e inventaron… el trabajo.

Esta claro que saltarse las reglas y salirse de la zona de confort siempre lleva engendrada la posibilidad de crear alguna innovación.

Por otra parte, no me extraña que esto de la innovación a mucha gente le resulte diabólico.

Pues nada, que ustedes lo disfruten, y a ver quien innova e inventa la vuelta al paraíso, que no al infierno, sin alquiler.