¿La Voz del Cliente o la Voz del PAN?

A principios de junio se celebró entre los días 6 y 9, la XXI edición de la conferencia ISPIM bajo el lema “The Dynamics of Innovation”. A diferencia de otras conferencias o congresos sobre innovación y/o creatividad a los que he asistido, en esta me sorprendió el alto número de académicos que asistían, y por contraste el bajo número de practitioners, o consultores.

Este feedback (negativo, ya que no era lo que yo inicialmente esperaba) que me llegaba de la conferencia me hizo pensar, y fijarme mucho en el trabajo de los doctorandos que a través de proyectos de investigación desarrollan y validan sus hipótesis iniciales.

Como el taller que iba a dirigir yo se celebraba en la tarde del último día del congreso, tuve la oportunidad de darle vueltas y pensar sobre el tipo de ejemplos a comentar, de modo que mi ponencia les resultara comprensible y útil a las personas que podrían asistir.

Y lo que inicialmente fue un ejercicio de adecuación de mi ponencia al público más centrado en la investigación, me sirvió luego para darme cuenta de que cada vez que en innovación hablamos de la importancia de la Voz del Cliente (VOC, Voice Of the Customer), mentamos al cliente como si éste tuviese una única voz.

Al ir adecuando los ejemplos, y los conceptos que iba a explicar en las dinámicas a utilizar en el taller, tome conciencia de la importancia del AT en la investigación de innovación. Y me explico.

Cuando en AT hablamos de los Estados del Yo a nivel funcional decimos que las personas podemos actuar desde el Padre Crítico, el Padre Protector, el Adulto, el Niño Libre o el Niño Adaptado (Sumiso o Rebelde), y al hacerlo rescatamos material almacenado a lo largo de nuestra vida en los almacenes estructurales, es decir en el Padre (lo aprendido) o en el Niño (lo experimentado).

Sin embargo, cuando en investigación hablamos de la importancia de entender la Voz del Cliente, y/o la Experiencia de Usuario, simplificamos y consideramos al cliente como a una unidad sin divisiones. Es decir, que obviamos, o descontamos, desde que Estados del Yo actúa, siente y se comporta el cliente.

Y al darme cuenta de esto me acordé de un ejemplo que a veces comento con mis clientes cuando les ayudo a interpretar su egograma (gráfica que refleja en qué Estados del Yo tendemos a poner nuestra energía).

Cuento en estos casos que en mi egograma, el Padre Crítico me sale más alto que el Padre Protector, y por ello mi tendencia (y así cumplo el arquetipo de ingeniero) es a fijarme primero en los resultados y luego en las personas. Por suerte para mí, y gracias a mi trabajo de desarrollo personal, esta tendencia o inercia no siempre se manifiesta así, pero me guste o no, la querencia sigue ahí, y “como la cabra tira al monte….”.

Por otra parte tener un Padre Critico más alto favorece también en mi caso el que uno de mis impulsores de la personalidad sea el de la perfección, es decir, bajo estrés tiendo a actuar desde lo que llamamos el “Sé perfecto”. No es esto que sea perfecto, sino que tiendo a buscar la perfección, y a veces de modo poco eficiente. Esto a veces se manifiesta a través de aspectos simples como por ejemplo el hecho de que me cueste mandar SMS sin tildes.

El Padre Crítico alto y el Sé perfecto son dos buenas formas de mantener de forma inconsciente el cumplimiento de las normas, y de paso ser muy obediente.

El caso es que estando un día en el supermercado mientras compraba con mi familia, y mi primer hijo tenía por aquel entonces 3 años, se me acercó, me tiró del pantalón, y con su lengua aún un poco de trapo, me dijo que tenía sed.

Yo le contesté que no se preocupara que ya había cogido una botella de agua. Y lo que yo en realidad pensaba era, “no te preocupes hijo que ya la he cogido, y cuando salgamos y la haya pagado, te la daré para que puedas beber”.

Claro mi hijo lo único que entendía en ese momento era que tenía sed, y me volvió a insistir. Y yo enrocado en mi “hijo, ya tengo la botella en el carro”.

Por suerte para mi hijo, y también para mí, mi mujer se enteró de la petición de mi hijo y de mi “pulcro” comportamiento, y tras una mini conversación tipo:

– Ella: “¿pero qué te pasa?, ¡dale agua al niño!”

– Yo: “¡es que aún no la he pagado!”

– Ella: “¿pero la vas a robar?”

– Yo: “¡no!, pero es que no la hemos pagado”

– Ella: “anda trae para acá”

Gracias a la intervención de mi mujer, me dí cuenta de que mi comportamiento era fruto de mi Padre Crítico que me “invitaba” a ser obediente y a que mi Niño Adaptado Sumiso cumpliese las normas a rajatabla.

Ese día fue muy ilustrativo para mí, y aunque hoy en día mis hijos ya comen y beben durante la compra, eso sí, dejando los envases en el carro, aún puedo notar mi inercia mental, y escuchar la vocecilla interna diciendo “aún no lo has pagado, aún no lo has pagado”.

¿Por qué cuento esta anécdota en relación a la investigación?.

Porque en la conferencia de ISPIM según preparaba los ejemplos me dí cuenta de que los investigadores generalmente consideran la voz del cliente, de cada cliente que observan o investigan a nivel cualitativo, como una única voz. Y como consecuencia, si no tienen un modelo como el del AT, no van a distinguir qué Estados del Yo van a estar operando en un sujeto en una determinada experiencia de usuario. Y por tanto, perderse detalles que pueden ser fundamentales para mejorar sacando innovaciones que de forma premeditada, satisfagan a la vez necesidades de varios Estados del Yo.

Y como ejemplo está el hecho de que gente como yo, con un Padre Crítico más fuerte que el Padre Protector, normalmente no le contaría a un investigador esa conversación interior entre los Estados del Yo operantes en dicho momento, y le daría unas racionales respuestas de Adulto, o más probablemente de Adulto contaminado con el Padre, en las que el investigador dejaría de obtener mucha información interesante para comprender qué oportunidades de innovación hay disponibles en esa situación.

Espero que se haya entendido la explicación en la que tiro de conceptos ya comentados en otros posts, y que algunos investigadores se interesen por el modelo del Análisis Transaccional y como más que hablar de la Voz del Cliente, deberían hablar de la Voz del Padre-Adulto-Niño, o Voz del PAN.

Y como hoy a ganado España a Portugal, desde mi Niño Libre, sigo contento por el gol de Villa, a pesar de que mi Padre Crítico no esté muy convencido del juego de la selección.

En fin, que siempre hay más voces operando de las que somos concientes.

Si quieres más información respecto a alguno de los conceptos descritos, puedes revisar posts anteriores o mandarme un mail, o comentario con tus preguntas.

¡¡Buena escucha!!