Ampliando mi zona “internacional” de confort

En mayo de 2011 empecé en Londres un programa de emprendedores que terminó en Octubre de ese mismo año con una competición entre los 50 participantes de esa edición. En ella, cada uno teníamos que contarle nuestro perfect pitch (o “presentación perfecta”) a nuestros colegas y a un jurado. De ahí saldrían cinco ganadores que lo volverían a presentar, esa misma tarde, ante una audiencia abierta al público de casi En mayo de 2011 empecé en Londres un programa de emprendedores que terminó en Octubre de ese mismo año con una competición entre los 50 participantes de esa edición. En ella, cada uno teníamos que contarle nuestro perfect pitch (o “presentación perfecta”) a nuestros colegas y a un jurado. De ahí saldrían cinco ganadores que lo volverían a presentar, esa misma tarde, ante una audiencia abierta al público de casi Seguir leyendo Ampliando mi zona “internacional” de confort

Ampliando mi zona "internacional" de confort

En mayo de 2011 empecé en Londres un programa de emprendedores que terminó en Octubre de ese mismo año con una competición entre los 50 participantes de esa edición. En ella, cada uno teníamos que contarle nuestro perfect pitch (o “presentación perfecta”) a nuestros colegas y a un jurado. De ahí saldrían cinco ganadores que lo volverían a presentar, esa misma tarde, ante una audiencia abierta al público de casi En mayo de 2011 empecé en Londres un programa de emprendedores que terminó en Octubre de ese mismo año con una competición entre los 50 participantes de esa edición. En ella, cada uno teníamos que contarle nuestro perfect pitch (o “presentación perfecta”) a nuestros colegas y a un jurado. De ahí saldrían cinco ganadores que lo volverían a presentar, esa misma tarde, ante una audiencia abierta al público de casi Seguir leyendo Ampliando mi zona "internacional" de confort