¡No quiero que mis hijos sufran!

¿Alguna vez tienes la sensación de que tus hijos viven como reyes?

¿Te parece que tus hijos no hacen nada, no recogen sus cosas, y tienes que ir recogiendo detrás suya?

Si es así, tengo buenas noticias para ti.

Aunque esta situación se ha podido convertir en crónica, es posible cambiarla.

Si te paras a pensarlo te darás cuenta de que te sientes un poco víctima de cómo se comportan.

Y es natural, con todo lo que haces para que ellos estén bien, y lo poco que aprecian tu esfuerzo.

¿Te resulta familiar?

Es más que probable que estés sobreprotegiendo a tus hijos. Con muy buena intención. Pero sobreprotegiéndoles al fin y al cabo.

Al haber “acordado” – sin decírselo – que tú te vas a ocupar de todo lo que ellos no hagan, has creado un hábito peligroso.

Ese hábito se ha grabado en vuestras cabezas. La tuya y la de tus hijos.

En la cabeza de tus hijos dice algo así: “Nosotros hacemos lo que siempre hacemos y Mamá o Papá se ocupan de recoger, ordenar, poner la mesa, limpiar, etc.”

En la tuya es algo como: “No quiero pelearme con mis hijos así que ya hago yo lo que ellos no hagan”.

Lo malo es que la consecuencia de ese hábito es que se repite una y otra vez, y sin darte cuenta les sigues sobreprotegiendo.

Al mantener este hábito no les invitas a crecer. Posiblemente es lo que de forma secreta – o inconsciente – no quieres que ocurra.

De paso tú consigues tus caricias positivas (las mismas de las que hablé en el último post), por ocuparte de ellos.

Sin embargo, más pronto que tarde esas caricias terminan cambiando de signo y convirtiéndose en negativas.

Eso ocurre el día que explotas y les echas en cara la situación con frases como:

– “No hacéis nada para ayudar”

– ”Parece mentira lo poco que apreciáis todo lo que hacemos por vosotros

– “Vivís como reyes

En ese momento las caricias negativas que estás dándoles - y que te das a ti mism@ - han mostrado la consecuencia de ese hábito de la sobreprotección.

Esto ocurre con frecuencia. Y se debe a no haber puesto límites a tiempo a la situación.

El “acuerdo” que hiciste con ellos no es sano. No tiene en cuenta ni tus necesidades ni las de ellos, de forma equilibrada.

Lo de las tuyas creo que está claro. Si te quejas es que no estás a gusto.

Y por eso debes incluir tus necesidades en el nuevo acuerdo que pactéis.

Pero sus necesidades de aprender a comportarse como hijos más mayores, tampoco están en el acuerdo. No las has incluido.

Probablemente porque sin saber muy bien cómo, les sigues tratando como cuando eran más pequeños.

Tus hijos necesitaron cierto tipo de apoyo cuando eran más pequeños, pero ahora ya pueden ocuparse de sus tareas en casa. Si no, no se las reclamarías.

Para poder pactar este nuevo acuerdo es fundamental que lo hagáis desde la calma, y no desde la rabia. O dicho técnicamente, desde el “Yo estoy bien, Tú estás bien”, o el “Yo gano/Tú ganas”. Eso os ayudará a todos a entender el punto de vista del otro de forma sana, sin enjuiciarla.

Al contar lo que te pasa recuerda hacerlo sin echarles nada en cara.

Cuenta cómo te sientes cuando te encuentras las cosas de cierta manera. Habla de lo que te encuentras, no de lo que ellos hacen.

Deja que hagan ellos la conexión.

Déjales que asuman su responsabilidad. No se la "embuches" como a un pavo.

Si te mantienes en el modo  “Yo gano/Tú ganas” es fácil contar las cosas con tranquilidad sin exaltarte.

Es importante que evites juzgarles.

Si les juzgas es posible que digas algo tipo: “Si es que claro, lo dejáis todo por medio”,

Al hacerlo así estarás en la actitud “Yo gano/Tú pierdes”. Y eso les invitará a entrar en la actitud “Yo pierdo/Tú ganas”, con lo cual se sentirán como víctimas. Y no asumirán su responsabilidad.

O por el contrario es posible que te imiten entrando en “Yo gano/Tú pierdes” y la riña puede ser digna de las mejores peleas de gallos.

Cuando les hayas contado de forma sana cómo te sientes, deja que ellos se expliquen, sin juzgarles.

Así les dejas espacio para asumir responsabilidad y empezar a crecer como personas.

Una vez entendidos los puntos de vista, es el momento de cambiar el acuerdo anterior. Que cada uno se comprometa a lo que es posible para él/ella y satisfaga a todos.

No es muy complicado si decides dejar de sobreprotegerles y dejarles crecer.

Puede ser doloroso aceptar que se hacen mayores, pero es inevitable.

Seguro que prefieres que tus hijos crezcan felices aprendiendo de sus padres como asumir responsabilidad, a que crezcan recordando cómo les echabas la bronca por cosas que no terminaban de entender.

Si te leíste el último post, recuerda también que les regañas para conseguir tus caricias negativas cuando no consigues las positivas.

Así que pide más caricias positivas y acéptalas con gusto.

Estoy seguro de que vas a disfrutar del cambio.

Por la familia de tus sueños,

Matti

6 pensamientos en “¡No quiero que mis hijos sufran!”

  1. Matti, excelente articulo y muy útil, por este detalle muchas veces los padres no logran generar una adecuada adhesión e identificación con sus hijos. En resumen no podemos ir con el pie levantado si queremos modificar comportamientos.
    Un abrazo!!
    Juanjo

  2. Hola Matti,

    La verdad es que para mejorar la sociedad en la que vivimos no sólo necesitamos mejorar el sistema educativo tanto público como privado, sino además crear las bases educativas en casa.

    Pude extraer de Lluís Bassat y su libro “Confesiones personales de un publicitario” que con algunas reglas básicas como ofrecer a los niños utilizar la tv el mismo tiempo que deben leer, ofreces el equilibrio necesario de ocio y progreso que necesitan los niños.

    Enhorabuena por la iniciativa de escribir sobre educación y cómo ayudar a los padres.

    Yo lo seré en un futuro y me encantaría aprender todo lo posible para poder ser un buen padre.

    Un saludo.

    1. Muchas gracias Marc por tu aportación y por tu feedback.

      Como bien dices tendríamos que hacer un mayor uso de nuestra creatividad innata con propósitos sanos. A menudo la usamos más para diseñar excusas y protestas que para sacarle partido a lo que no nos gusta.

      En cualquier caso tengo confianza en que entre todos estamos mejorando nuestro entorno.

      Un saludo,

      Matti

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