¿Qué Más Quieres Que Termine Mañana? ¿Y Qué Quieres Que Empiece?

 

Está a punto de terminar el año, y es un buen momento para plantearte qué más quiere que termine en tu vida.

– “Que va a terminar ¿qué?“

– “¿Te refieres a que algo se puede acabar?”

– “¡No, por favor!, que todo siga igual.”

Bueno, igual estoy exagerando y no te ha sonado tan mal esto de que algo termine.

Es curioso porque en general parece que no nos gusta que se acaben las cosas.

Sin embargo yo no he dicho nada de que lo que se acabe deba ser “algo bueno”.

De hecho a lo que me refiero es a:

¿qué “algo que no te gusta” quieres que termine ahora que se acaba el año?.

Piénsalo, ¿hay algo que no te gusta en tu vida, y que te gustaría que se acabase?

Hasta eso parece que da vértigo, ¿no?.

Si ya has leído antes algunos de mis posts, o has visto el video “¿Te Atreves A Soñar?” podrás imaginar que la razón de que esto sea así tiene que ver con el miedo, y concretamente con el miedo a la pérdida.

Y es que incluso ese “algo que no te gusta” te genera certidumbre. Y no sólo psicológica. También fisiológica.

Las emociones que te producen ese “algo que no te gusta” han creado un hábito en tu cuerpo. 

Me explico.

Como a tu mente ese algo no le gusta, esto implica que tendrás alguna creencia limitante al respecto. Esta creencia genera a su vez pensamientos limitantes que se convierten en emociones desagradables.

Y estas emociones son en realidad química que, como dice la canción, “corre por tus venas”.

Cada vez que conectas con ese “algo que no te gusta” repites el proceso. Y de tanto repetir esa secuencia, las células de tu cuerpo se han habituado a que les llegue ese cóctel.

Nota: Si la descripción te parece poco creíble, o te suena demasiado forzada, te recomiendo la lectura del libro “La biología de la creencia” de Bruce Lipton.

¿Y qué ocurre cuando en tu cuerpo se establece el hábito?.

Pues que si le dejas sin el shot al que - inconscientemente - le has habituado, se siente mal.

Por eso no quieres que se acabe nada.

No quieres sentir el “mono”.

Pero ahora que ya lo sabes, tienes la posibilidad de ayudar a tu mente y a tu cuerpo a llevar mejor ese vacío.

¿Cómo?

Muy sencillo. Eligiendo con qué quieres sustituir eso que se acaba.

Si lo piensas es genial. Puedes elegir qué quieres que se acabe, porque no te gusta, y con qué quieres sustituirlo.

Lo único que te queda por decidir es, cuáles son esos dos “algos”.

Si no sabes qué puedes elegir, te doy algunas pistas.

Puedes elegir una emoción, un comportamiento, una actitud, o incluso un hábito. Si quieres puedes incluso elegir un nuevo rol.

De forma más concreta puedes elegir, p.e.:

-       “no enfadarte cuando las cosas no van como quieres”

-       “dejar de estar triste cuando no te hacen caso”

-       “no criticar a los que no piensan como tú”

-       …

Sólo tienes que decidirlo, y a partir de ahí empezar a actuar en consecuencia.

Por muy difícil que te pueda parecer, el primer paso es siempre el mismo:

Toma la decisión. 

Eso luego implicará nuevos pasos, y nuevas acciones, pero de momento te vale con que des ese primer paso.

Confío en que acabes el año decidiendo terminar algo, y sustituirlo con algo mejor.

Por tus sueños.

Matti