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¿En Qué Inviertes Tu Vida?

¿Te has parado a pensar cuál es tu ACTIVO más importante?

¿Cómo lo inviertes?

¿Qué retorno consigues?

Aunque es posible que en un primer momento pienses que tu dinero es tu activo más importante, estoy seguro de que ya crees que tu vida, y tu salud, lo son mucho más.

Y con eso no quiero decir que el dinero no sea importante.

Pero si que debería ocupar un lugar ligeramente más abajo en tu jerarquía de prioridades.

Te lo pregunto porque es habitual que la gente no tome conciencia, de que los resultados que obtiene en la vida son directamente proporcionales a las inversiones que hace.

Y si crees que tú no inviertes, es porque no te has dado cuenta de qué es lo que inviertes, cómo y dónde.

Todos los días inviertes – como mínimo – tu TIEMPO y tu SALUD en actividades que no siempre son las que más te convienen.

Especialmente si ya has diseñado objetivos personales en tu vida.

Pero es que además inviertes tu dinero, por poco que sea, en atender distintos tipos de necesidades.

En la medida que pongas el foco en entender en qué estás invirtiendo, podrás empezar a cambiar el retorno que obtienes.

Hay gente que invierte su tiempo en hacer la misma cosa una y otra vez. Y curiosamente siempre obtiene el mismo retorno.

Hay gente que invierte su tiempo en aprender cosas nuevas cada mes. Y cuando ponen en marcha sus aprendizajes, curiosamente obtienen nuevos resultados.

Antes de contarte más, te invito a que inviertas unos minutos de tu precioso tiempo en este video, y descubras cómo puedes hacer más y mejores inversiones de tus recursos más valiosos.

¡¡Espero que a raíz de este video confirmes si tus inversiones actuales son las correctas, o si necesitas hacer algunos cambios!!

Si quieres compartir algunos de tus aprendizajes, estaré encantado de leerlos.

Por tus inversiones,

Matti

PS.- Si quieres ver más videos, aquí tienes el enlace a mi canal de YouTube.

“La Regla Del Minuto”

¿Te cuesta alcanzar tus objetivos a pesar de dedicarle tiempo a tu formación, de leer libros e incluso de invertir en recibir apoyo de profesionales?

¿Qué es lo que te cuentas como consecuencia de esa sensación de frustración que posiblemente se apodere de ti cuando te das cuenta de que no estás yendo a la velocidad que querrías?

Una de las lecciones que he aprendido en los últimos años es que lo importante no es cuantos libros leas, o  cuanta formación hagas o incluso cuanto inviertes en tu desarrollo. Lo crítico es cuantos conocimientos, habilidades y comportamientos nuevos desarrollas para avanzar hacia tus objetivos.

Y cuando digo “desarrollas”, me refiero a cuanto practicas. Esto es, cuanto tiempo y energía dedicas a pasar por las distintas fases del ciclo del aprendizaje. A pasar del “inconscientemente incompetente”, al “conscientemente incompetente”, siguiendo por el “conscientemente competente” para acabar siendo “inconscientemente competente”.

El secreto está en practicar lo aprendido y así ampliar tu Zona de Confort. Y una de las mejores formas de conseguirlo es hacerlo hasta que se conviertan en hábitos; o al menos, practicarlos lo suficiente como para que luego te salgan solos cuando los necesites.

Sin embargo mucha gente que lee libros, asiste a formaciones o recibe diversas formas de apoyo vía coaching, mentoring o counselling no encuentra el tiempo para llevar esta práctica a buen puerto.

Quieren poder dedicarle el tiempo que se merece, y esa misma decisión es su trampa para no empezar.

Y el caso es que les entiendo porque yo también he caído numerosas veces en ese “agujero”. Una de las formas que me ha ayudado a evitarlo ha sido la de aplicarme la “Regla del Minuto”.

En este video te cuento de forma sencilla en qué consiste.

Espero que tú también te la apliques y pronto me cuentes tus progresos.

Por tus “minutos” dedicados a lo que realmente quieres,

Matti

PS.- Si quieres ver más videos, aquí tienes el enlace a mi canal de YouTube. Y aquí están los videos que tenemos en el canal de inkNOWation.

¿Te Estás Saboteando?

Me estoy saboteando“.

“¿Estás seguro?”

Sí, estoy seguro. Llevo un montón de tiempo trabajando en este plan y no consigo avanzar. No sé porqué ni cómo pero es evidente porque no veo los resultados que quiero“.

Esta es una de las explicaciones que más escucho cuando le pregunto a alguien si está consiguiendo lo que se ha propuesto conseguir en su vida. De hecho, es algo que yo mismo he dicho en el pasado, y por eso no me extraña escucharlo en los demás.

La parte peligrosa de repetirte a ti misma/o algo así, es que tu inconsciente lo tome como una orden. “¡Ah! ¿Que me tengo que auto-sabotear?, pues nada, ¡a hacer que el proceso sea más lento de lo que debería!“.

Tu inconsciente no distingue si la historia que te cuentas te beneficia o te perjudica. Sólo sabe que si no paras de repetirle un mimos mensaje debe ser importante para ti, y su trabajo es ayudarte a conseguir que tu realidad exterior coincida con tu realidad interior.

En mi caso, he aprendido a contarme sólo lo que quiero que ocurra, y a convertir la queja en acción. Con el tiempo, me he dado cuenta de que eso a lo que llamaba auto-sabotaje era algo distinto. He cambiado mi percepción. Y por eso ya no considero que lo que me pasaba entonces era un “auto-sabotaje”. Más bien que había hecho una serie de elecciones equivocadas. Y concretamente, había elegido mal el sistema de medida.

En este videopost te cuento lo que te sugiero que hagas si te pasa lo mismo, para empezar a apreciar lo que ocurre desde otro punto de vista.

¡¡Espero que pronto me cuentes nuevos progresos!!.

Por tus éxitos,

Matti

PS.- Si quieres ver más videos, aquí tienes el enlace a mi canal de YouTube. Y aquí están los videos que tenemos en el canal de inkNOWation.

“¡Bienvenido Al Museo De La Procrastinación!”

¿Al museo de qué?

Al Museo de la Procrastinación.

Si no te suena este palabro, seguro que te suenan sus sinónimos: postergar, posponer o aplazar, y generalmente sine die.

Cada día se lee y se escucha en más foros esta palabra que viene del latín procrastinare, y que antes de investigar sobre su origen estaba convencido de que venía del inglés que es el idioma en el que primero la escuché: procrastination.

Pero no, como te decía viene del latín y si buscas en Wikipedia o similares te llegan a contar que lo catalogan hasta de trastorno.

A mi entender no es para tanto. Yo lo veo como la consecuencia de querer algo, pero no lo suficiente como para tener la motivación que te lleve a salir de tu zona de confort.

Procrastinar - Matti Hemmi - 2

Como dicen en marketing, cuando procrastinas es porque el dolor (o pain) no es suficiente para que te quieras alejar de él, y quieras acercarte al placer de conseguirlo.

O en términos de biología, no segregas suficiente cortisol por no cumplir esa expectativa y por tanto no sientes la necesidad de movilizar tus recursos y actuar.

Porque como dice Loretta Breuning en su libro “Beyond Cynical: Trascend Your Mammalian Negativity” (que podría traducirse por “Más allá del cinismo: Trasciende Tu Negatividad Mamífera”) cuando algo que esperas no se cumple, generas un subidón de cortisol que te hace sentirte tan mal que el cuerpo te pide eliminar esa sensación.

Cuando finalmente te pones en marcha y logras lo que te proponías, no sólo satisfaces la expectativa, sino que tienes un chute de dopamina que compensa el malestar del cortisol.

Y es por eso que mientras no asocies suficiente desasosiego al hecho de no estar consiguiendo aquello que te gustaría, lo normal es que sigas procrastinando.

Podría contarte muchas razones por las que es importante dejar de procrastinar, pero me voy a limitar a listar algunas hipótesis. Por ejemplo, que dejes de aprender un idioma que te abriría nuevas puertas profesionales, pero te da demasiada “pereza” (en realidad vergüenza). Que pierdas la oportunidad de decirle a esa persona que te gusta y termine yéndose con otra que ha decidido no procrastinar. Que no aprendas las habilidades digitales para funcionar en el mundo que ya ha llegado, y te quedes sin trabajo. O que no dejes un legado en forma de libro explicando al mundo qué cosas sabes, y nadie te recuerde cuando te hayas ido.

También hay profesionales que procrastinan a la hora de liderar, y deciden en cambio jefear. Por liderar me refiero en este contexto a ayudar a su empresa a ser la mejor versión de si misma y aprovechar las oportunidades que el futuro le brinda. Y por jefear a elegir seguir en su zona de confort, pedir que se siga haciendo más de lo mismo, pero más rápido y echando más horas. Al procrastinar sobre la responsabilidad de liderar, evitan adecuar su estilo de liderazgo, y a la empresa como conjunto, al nuevo entorno en el que las tendencias no paran de cambiar los comportamientos de sus usuarios.

Pero como espero que este post te ayude a crecer y sacar tu mejor versión, quería rescatar aquí el título del post: “Bienvenido al Museo de la Procrastinación”. A tu museo.

La idea se la he copiado al banco HSBC, que estos días está enseñando en Inglaterra un anuncio en el que se invita a una serie de personas a visitar las dependencias de un museo ficticio en el que se amontonan matrículas de gimnasio sin utilizar, novelas sin acabar, instrumentos sin apenas uso e ideas que nunca vieron la luz.

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Puedes ver el video aquí.

Pero volviendo a ti, lo que te propongo es que primero identifiques qué “piezas” has almacenado en tu museo particular de la procrastinación y a continuación las vayas sacando de allí; cada una en su momento, en la fecha que decidas, pero no más tarde.

Te sugiero que empieces por el museo de lo personal y cuando consigas confianza sigas con el de lo profesional.

Y para que te resulte más fácil te propongo un plan.

Paso nº 1

Escribe en una hoja o en el ordenador las ideas, objetivos, tareas, sueños que has dejado aparcadas por el motivo que sea, y para los que has encontrado las razones (excusas) para no seguir con su desarrollo.

¡¡Vamos, busca la hoja y no procrastines aquí también!!

Paso nº 2

Elige el proyecto con el que quieras seguir. La que tu intuición te sugiera. Cuanto más te fíes de ella, mejor.

Paso nº 3

Identifica ahora cuáles son las consecuencias que ha tenido el no haber seguido adelante. ¿Qué te has perdido?. ¿Qué habría ocurrido de bueno en tu vida de haberlo llevado a término en su día?. ¿Cómo habría cambiado tu vida?. Atrévete a ser ambicios@ en imaginarte las consecuencias positivas. Imagínate que hubieses procrastinado actuar en una obra de teatro. ¡Igual ahora estarías camino de Broadway!. O al menos en una compañía local en la que disfrutarías de seguir tu pasión.

Paso nº 4

Visualiza ahora las consecuencias que va a tener en tu vida, si sigues sin hacer nada al respecto de ese proyecto. Cada día que pasa, es un día que no recuperas. Cada día que no lo reanudas, es un día en el que no mejoras las habilidades que hace falta para conseguir tu objetivo.

Paso nº 5

Agudiza el dolor. Si aún no sientes suficiente “agonía” por no estar poniéndote en marcha, imagínate que estás al final de tu vida rodeado de tus seres queridos y les cuentas con voz quejumbrosa, cómo te arrepientes de no haber logrado acabar ese proyecto.

Ya sé que es un poco dramático, pero de alguna manera necesitas segregar más cortisoles ¡¡o tu museo va a coger más fama que el Museo del Prado!!.

Paso nº 6

Primer micro-paso. Asumiendo que ya tienes la motivación, y que ya sabes que lo vas a conseguir, decide cuál es el primer micro-paso que vas a llevar a cabo. Ni uno más ni uno menos. Sólo el primer micro-paso.

Por ejemplo, buscar el bañador, para empezar a ir a nadar mañana mismo a la piscina. O bajarte la app para el control de calorías y llegar a ese peso ideal. O elegir el título del guión de la película que vas a escribir.

Paso nº 7

Decide ahora cuanto es el mínimo de tiempo que vas a poder dedicarle cada día al proyecto, independientemente de lo que ocurra. Aunque sólo sean 5 minutos. ¡No me digas que no puedes dedicarle 5 minutos al día!. Aunque parezca poco, todo suma. El truco es convertirlo en un hábito.

Está claro que en algunos casos 5 minutos no será muy práctico. Por ejemplo ir a nadar 5 minutos parece ridículo, porque en ese tiempo no has llegado ni a la piscina. Pero podrías por ejemplo hacer 5 minutos de ejercicios en casa que te vendrán bien para la piscina cuando consigas el tiempo para ir. Como dice nuestro ilustrador y amigo Santy Gutiérrez, “el que no encuentra motivos, encuentra excusas”.

Paso nº 8

Empieza hoy mismo a hacerlo. Aunque sólo sean 5 minutos. A medida que avances es posible que puedas rascar algunos minutos más. Quizás en el fin de semana. En cuanto se convierta en un hábito serás imparable.

Y cuando hayas alcanzado el éxito en ese primer proyecto, celebra, y celebra, y celebra. La dopamina te saldrá “por las orejas” (pero no de forma literal), y te sentirás genial. Ya estás listo para seguir desalojando el museo.

Para que te animes, te cuento un ejemplo real mío.

En mi caso particular llevaba tiempo postergando revisar el primer libro que escribí en 2010 y que no llegué a publicar por diversos motivos “marketinianos”. Bonita excusa. Luego publiqué dos, pero ese seguía parado.

El caso es que hace poco le di el consejo a una colega que quería escribir su libro, de escribir cada día, aunque sólo fueran 5 minutos. Y entonces me acordé de mi libro pendiente y de otro que tengo sin editar y de otro que tengo “en mantillas”.

El caso es que como además he decidido que quería convertirme en un autor prolífico, he empezado ya a escribir todos los días al menos 15 minutos. Y si un día me lo salto, recupero al siguiente.

Igual piensas que no es mucho, y estoy seguro de que algunos días escribiré más. Pero si haces los números, y sin contar que algunos días le dedicaré más tiempo, en cuatro días ya es una hora. Y en un mes son siete horas y media.

Como en mi caso sólo estoy editando, en unos meses lo tendré listo. Promise!!

Pero es que incluso para el próximo libro que escriba me sigue valiendo el sistema. Sabiendo que una persona “lenta” puede escribir en torno a 20 palabras por minuto, en ese cuarto de hora podré escribir cada día al menos 300 palabras. Y en un mes unas 9.000 palabras, y eso sin aumentar la dedicación. Siguiendo a ese ritmo puedo tener un libro de unas 27.000 palabras escrito en 3 meses. ¿No está mal, no?

De hecho este post tiene más de 1.500 palabras. Y lo he escrito en menos de una hora y media. En 18 días a hora y media por día tendría también 27.000 palabras.

Bueno, nada más por ahora, que te lío con los números.

Espero que te animes y no sigas buscando excusas.

Si además quieres aprovechar más oportunidades en tu vida, igual te interesa echarle un ojo al video del webinar “Deja De Perder Oportunidades Por Falta De Creatividad” que creamos Vanessa Carrera y yo hace unos meses y en el que por suerte no procrastinamos.

Espero saber cómo te ha ido.

Por tus logros,

Matti

Mi participación en TEDxGranVía

Hace unos días participé en mi primer evento TEDx, después de que mi colega Vanessa Carrera me pusiera en contacto con Javier Villarubia, organizador de TEDxGranVía.

El evento se celebró el 25 de junio en Madrid y el título de mi ponencia fue “¿Desde Qué Emoción Lideras Tu Vida?”, con el subtítulo “O Cómo Asegurar Tus Ingresos Para Los Próximos 20 Años”.

Compartí escenario – por orden de aparición – con Santi García, Daniel Tubau, Roberto Martínez, Ángel Villamor, Josepe García Miguel, Efren Martín, Javier Reyero, Ana Muñoz de Dios y Nacho Caballero.

Aunque podrás ver lo que conté en el video adjunto, el resumen mínimo, mínimo de lo que dije se resume en estos cuatro puntos:

  • necesitas creer en ti mismo@ de forma incondicional; o lo que llamo “el primer plus” (“+”) que equivale a decir: “estoy bien, soy perfecto, mi ser es perfecto, mi esencia es perfecta, aunque no me guste lo que pienso, siento o hago”. Esto te permite separar tu “ser” de tu “hacer”. Tu ser es perfecto desde que naciste, y lo que puedes hacer es mejorar tu pensar, sentir o hacer. Si te fijas, cuando te criticas lo haces en base a lo que haces, piensas o sientes.
  • la única actitud sana es el “+/+”; y me refiero a la actitud con la persona con la que estás interactuando. Este “plus/plus” significa que : “estoy bien, soy perfecto, mi ser es perfecto y tú también estás bien, eres perfect@, tu ser es perfecto, tu esencia es perfecta, aunque no me guste lo que piensas, sientas o hagas”. Esto te permite separar el “ser” de la otra persona de su “hacer”. De esta forma aprenderás a no juzgar su ser en base a su hacer, cosa que la gente hace cuando dice frases como: “¿Eres imbécil o qué te pasa?”. En cuanto asumes de forma incondicional que el ser de la otra persona es también perfecto, entenderás que la otra persona está bien aunque no te guste su pensar, sentir o hacer.
  • el paradigma “+/+/+” es el que te permitirá sacar la mejor versión de ti mism@, y ayudar a hacer lo mismo a la gente con la que convives,  al igual que a las demás personas con las que os relacionáis, directa o indirectamente; para ello lo que necesitas es practicar antes los otros “pluses”: el ”+”, y el “+/+”. Y hacerlo de forma auténtica o la receta mágica no funcionara.
  • genera la mejor eXperiencia de Usuario (o UX) a la gente que se relaciona contigo. ¿Cómo es ser tu pareja, hij@, colega, cliente, jefe, etc? Esta experiencia va a determina el valor que perciben de vuestra interacción y – como consecuencia – va a influir en la calidad del feedback que recibes.

Matti Hemmi en TEDxGranVía
Si pones el foco en generar experiencias maravillosas para ti y para la gente con la que te relacionas, estarás creando una “UX +++”. Y esto debería asegurar tu futuro.

Sobre todo porque actuar desde el “+/+/+” implica entre otras cosas, que vas a poner el foco en tus necesidades y en las de los demás, así como en las tendencias (incluidas las tecnológicas) que van a impactar en cómo esas necesidades van a cambiar a futuro. Al hacerlo irás actualizando la forma en que interactúas con ellos, y les ofrecerás la mejor “propuesta de valor”.

Recuerda que para conseguir crear este tipo de UX, hay un primer requisito, que es practicar el primer “+” o creer en ti, confiar en ti, liderar tu vida desde la confianza incondicional en ti mism@; como consecuencia no estarás haciéndolo desde el miedo.

Si te preguntas porque estoy tan convencido de esto, piensa que al generar la mejor experiencia para todos los involucrados (incluid@ tú), estás aportando el máximo valor a los participantes en la experiencia. Y para poder aportarlo necesitas prestar atención a las necesidades de todos y cada uno, incluidas las tuyas.

La consecuencia de crear estas UX +++ es que la gente no querrá que te alejes de ellos mucho rato, porque te considerarán una persona muy valiosa que sabe cómo satisfacer sus necesidades. Y esto asegurará tus ingresos económicos, emocionales, mentales y espirituales.

¿Te animas a practicar el Plus/Plus/Plus?

Por tu presente y futuro +++,

Matti

PS.- Espero que veas también el video y me encantará que dejes un comentario en el blog o en Facebook o donde lo hayas visto. Muchas gracias.