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¡Yo También Quiero Ser Consultor!: ¡Yo También Quiero Ser Consultor! O Una Forma Alternativa Para Convertir Tu Pasión Y Tu Potencial En Una Fuente De Ingresos Y En Una Nueva Forma De Vida.

Hace más de trece años que yo me dije esa frase.

¿Te has planteado alguna vez convertir tu experiencia en un servicio que ofrezcas a otros?
¿Te encanta aprender pero luego ves que no le sacas suficiente provecho a tu conocimiento?
¿Te gusta el estilo de vida que implica ser tu propio jefe, o prefieres ser consultor interno de la empresa en la que ya estás?

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“¡Bienvenido Al Museo De La Procrastinación!”

¿Al museo de qué?

Al Museo de la Procrastinación.

Si no te suena este palabro, seguro que te suenan sus sinónimos: postergar, posponer o aplazar, y generalmente sine die.

Cada día se lee y se escucha en más foros esta palabra que viene del latín procrastinare, y que antes de investigar sobre su origen estaba convencido de que venía del inglés que es el idioma en el que primero la escuché: procrastination.

Pero no, como te decía viene del latín y si buscas en Wikipedia o similares te llegan a contar que lo catalogan hasta de trastorno.

A mi entender no es para tanto. Yo lo veo como la consecuencia de querer algo, pero no lo suficiente como para tener la motivación que te lleve a salir de tu zona de confort.

Procrastinar - Matti Hemmi - 2

Como dicen en marketing, cuando procrastinas es porque el dolor (o pain) no es suficiente para que te quieras alejar de él, y quieras acercarte al placer de conseguirlo.

O en términos de biología, no segregas suficiente cortisol por no cumplir esa expectativa y por tanto no sientes la necesidad de movilizar tus recursos y actuar.

Porque como dice Loretta Breuning en su libro “Beyond Cynical: Trascend Your Mammalian Negativity” (que podría traducirse por “Más allá del cinismo: Trasciende Tu Negatividad Mamífera”) cuando algo que esperas no se cumple, generas un subidón de cortisol que te hace sentirte tan mal que el cuerpo te pide eliminar esa sensación.

Cuando finalmente te pones en marcha y logras lo que te proponías, no sólo satisfaces la expectativa, sino que tienes un chute de dopamina que compensa el malestar del cortisol.

Y es por eso que mientras no asocies suficiente desasosiego al hecho de no estar consiguiendo aquello que te gustaría, lo normal es que sigas procrastinando.

Podría contarte muchas razones por las que es importante dejar de procrastinar, pero me voy a limitar a listar algunas hipótesis. Por ejemplo, que dejes de aprender un idioma que te abriría nuevas puertas profesionales, pero te da demasiada “pereza” (en realidad vergüenza). Que pierdas la oportunidad de decirle a esa persona que te gusta y termine yéndose con otra que ha decidido no procrastinar. Que no aprendas las habilidades digitales para funcionar en el mundo que ya ha llegado, y te quedes sin trabajo. O que no dejes un legado en forma de libro explicando al mundo qué cosas sabes, y nadie te recuerde cuando te hayas ido.

También hay profesionales que procrastinan a la hora de liderar, y deciden en cambio jefear. Por liderar me refiero en este contexto a ayudar a su empresa a ser la mejor versión de si misma y aprovechar las oportunidades que el futuro le brinda. Y por jefear a elegir seguir en su zona de confort, pedir que se siga haciendo más de lo mismo, pero más rápido y echando más horas. Al procrastinar sobre la responsabilidad de liderar, evitan adecuar su estilo de liderazgo, y a la empresa como conjunto, al nuevo entorno en el que las tendencias no paran de cambiar los comportamientos de sus usuarios.

Pero como espero que este post te ayude a crecer y sacar tu mejor versión, quería rescatar aquí el título del post: “Bienvenido al Museo de la Procrastinación”. A tu museo.

La idea se la he copiado al banco HSBC, que estos días está enseñando en Inglaterra un anuncio en el que se invita a una serie de personas a visitar las dependencias de un museo ficticio en el que se amontonan matrículas de gimnasio sin utilizar, novelas sin acabar, instrumentos sin apenas uso e ideas que nunca vieron la luz.

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Puedes ver el video aquí.

Pero volviendo a ti, lo que te propongo es que primero identifiques qué “piezas” has almacenado en tu museo particular de la procrastinación y a continuación las vayas sacando de allí; cada una en su momento, en la fecha que decidas, pero no más tarde.

Te sugiero que empieces por el museo de lo personal y cuando consigas confianza sigas con el de lo profesional.

Y para que te resulte más fácil te propongo un plan.

Paso nº 1

Escribe en una hoja o en el ordenador las ideas, objetivos, tareas, sueños que has dejado aparcadas por el motivo que sea, y para los que has encontrado las razones (excusas) para no seguir con su desarrollo.

¡¡Vamos, busca la hoja y no procrastines aquí también!!

Paso nº 2

Elige el proyecto con el que quieras seguir. La que tu intuición te sugiera. Cuanto más te fíes de ella, mejor.

Paso nº 3

Identifica ahora cuáles son las consecuencias que ha tenido el no haber seguido adelante. ¿Qué te has perdido?. ¿Qué habría ocurrido de bueno en tu vida de haberlo llevado a término en su día?. ¿Cómo habría cambiado tu vida?. Atrévete a ser ambicios@ en imaginarte las consecuencias positivas. Imagínate que hubieses procrastinado actuar en una obra de teatro. ¡Igual ahora estarías camino de Broadway!. O al menos en una compañía local en la que disfrutarías de seguir tu pasión.

Paso nº 4

Visualiza ahora las consecuencias que va a tener en tu vida, si sigues sin hacer nada al respecto de ese proyecto. Cada día que pasa, es un día que no recuperas. Cada día que no lo reanudas, es un día en el que no mejoras las habilidades que hace falta para conseguir tu objetivo.

Paso nº 5

Agudiza el dolor. Si aún no sientes suficiente “agonía” por no estar poniéndote en marcha, imagínate que estás al final de tu vida rodeado de tus seres queridos y les cuentas con voz quejumbrosa, cómo te arrepientes de no haber logrado acabar ese proyecto.

Ya sé que es un poco dramático, pero de alguna manera necesitas segregar más cortisoles ¡¡o tu museo va a coger más fama que el Museo del Prado!!.

Paso nº 6

Primer micro-paso. Asumiendo que ya tienes la motivación, y que ya sabes que lo vas a conseguir, decide cuál es el primer micro-paso que vas a llevar a cabo. Ni uno más ni uno menos. Sólo el primer micro-paso.

Por ejemplo, buscar el bañador, para empezar a ir a nadar mañana mismo a la piscina. O bajarte la app para el control de calorías y llegar a ese peso ideal. O elegir el título del guión de la película que vas a escribir.

Paso nº 7

Decide ahora cuanto es el mínimo de tiempo que vas a poder dedicarle cada día al proyecto, independientemente de lo que ocurra. Aunque sólo sean 5 minutos. ¡No me digas que no puedes dedicarle 5 minutos al día!. Aunque parezca poco, todo suma. El truco es convertirlo en un hábito.

Está claro que en algunos casos 5 minutos no será muy práctico. Por ejemplo ir a nadar 5 minutos parece ridículo, porque en ese tiempo no has llegado ni a la piscina. Pero podrías por ejemplo hacer 5 minutos de ejercicios en casa que te vendrán bien para la piscina cuando consigas el tiempo para ir. Como dice nuestro ilustrador y amigo Santy Gutiérrez, “el que no encuentra motivos, encuentra excusas”.

Paso nº 8

Empieza hoy mismo a hacerlo. Aunque sólo sean 5 minutos. A medida que avances es posible que puedas rascar algunos minutos más. Quizás en el fin de semana. En cuanto se convierta en un hábito serás imparable.

Y cuando hayas alcanzado el éxito en ese primer proyecto, celebra, y celebra, y celebra. La dopamina te saldrá “por las orejas” (pero no de forma literal), y te sentirás genial. Ya estás listo para seguir desalojando el museo.

Para que te animes, te cuento un ejemplo real mío.

En mi caso particular llevaba tiempo postergando revisar el primer libro que escribí en 2010 y que no llegué a publicar por diversos motivos “marketinianos”. Bonita excusa. Luego publiqué dos, pero ese seguía parado.

El caso es que hace poco le di el consejo a una colega que quería escribir su libro, de escribir cada día, aunque sólo fueran 5 minutos. Y entonces me acordé de mi libro pendiente y de otro que tengo sin editar y de otro que tengo “en mantillas”.

El caso es que como además he decidido que quería convertirme en un autor prolífico, he empezado ya a escribir todos los días al menos 15 minutos. Y si un día me lo salto, recupero al siguiente.

Igual piensas que no es mucho, y estoy seguro de que algunos días escribiré más. Pero si haces los números, y sin contar que algunos días le dedicaré más tiempo, en cuatro días ya es una hora. Y en un mes son siete horas y media.

Como en mi caso sólo estoy editando, en unos meses lo tendré listo. Promise!!

Pero es que incluso para el próximo libro que escriba me sigue valiendo el sistema. Sabiendo que una persona “lenta” puede escribir en torno a 20 palabras por minuto, en ese cuarto de hora podré escribir cada día al menos 300 palabras. Y en un mes unas 9.000 palabras, y eso sin aumentar la dedicación. Siguiendo a ese ritmo puedo tener un libro de unas 27.000 palabras escrito en 3 meses. ¿No está mal, no?

De hecho este post tiene más de 1.500 palabras. Y lo he escrito en menos de una hora y media. En 18 días a hora y media por día tendría también 27.000 palabras.

Bueno, nada más por ahora, que te lío con los números.

Espero que te animes y no sigas buscando excusas.

Si además quieres aprovechar más oportunidades en tu vida, igual te interesa echarle un ojo al video del webinar “Deja De Perder Oportunidades Por Falta De Creatividad” que creamos Vanessa Carrera y yo hace unos meses y en el que por suerte no procrastinamos.

Espero saber cómo te ha ido.

Por tus logros,

Matti

“Los Que Abandonan, Nunca Triunfan. Los Que Triunfan, Nunca Abandonan“

OK, bonita frase Matti, pero, ¿vale sólo con decir que quieres pertenecer al Equipo de los Triunfadores?

¿Y es sólo cuestión de tener una buena autoestima?

Pues no. Pero si que es un ingrediente imprescindible.

Contando con una autoestima alta, tiendes a hacer más juicios positivos sobre tu persona.

Y ese es un círculo virtuoso que se retroalimenta.

Tu inconsciente capta que estás poniendo el foco en las cosas buenas que ves de ti mism@, y hace por traerte más de eso que es importante.

Lo curioso es que el mecanismo para tener una autoestima baja es el mismo.

Si te fijas sobre todo en lo malo que hay en ti, ese es el alimento que le das a tu mente.

Creencias y Matti Hemmi

Cuanto más lo repites, más hace tu inconsciente por hacer eso que parece que te gusta.

 Y tu cerebro, como tu estómago, procesa lo que le das.

 Incluso aunque te siente mal.

Al final y al cabo, tú sabrás. Es tu cuerpo. Es tu vida.

¿Entonces qué más hace falta?

Pues hay un ingrediente que para mi es el más importante en la vida.

Y que determina cómo la vas a vivir, tanto o más que la autoestima.

De hecho condiciona la calidad de tu autoestima.

Si la gente se diese cuenta de lo crítico que es, sería una asignatura obligatoria en los colegios.

Los gobiernos inteligentes obligarían a sus ciudadanos a practicarla.

Y los padres de familia darían ejemplo a sus hijos para que aprendiesen de su modelo.

Me refiero, cómo no, a la ACTITUD. Y concretamente a la actitud Yo estoy OK, tú estás OK.

"Buah, ¿sólo era eso?"

Si has reaccionado así, lo habrás hecho con la actitud que evitará que consigas tus sueños.

Cuanto más trabajo con todo tipo de empresas y personas, más fácil me resulta identificar qué impide que logren cumplir sus sueños.

Y es ese mismo ingrediente.

Cuando el jefe dice: “Yo estoy bien, es la gente de mi equipo la que falla”, pone en marcha la actitud “Yo estoy OK, los demás están KO”.

Y lo que se dice a si mismo es: “Puedo seguir comportándome como hasta ahora. No soy yo el que tiene que hacer algo diferente.

Son los otros quienes deben cambiar.

Y claro, su equipo piensa lo mismo. Y nadie hace nada nuevo para conseguir los objetivos.

Cuando un soñador dice: “Es que mi sueño es muy complicado, no hay forma de que lo consiga”, lo que está diciendo es:  “Yo estoy mal, quizás otros puedan conseguir un sueño como el mío, pero desde luego yo no.”

 O peor, “ni yo ni nadie puede conseguirlo”, que se traduce a la actitud, “Yo estoy KO y los demás también”.

Sólo desde la actitud “Yo estoy OK, tú, y los demás estáis OK” es posible conseguir tus sueños.

Y la actitud tampoco es suficiente por si misma, pero es clave.

Si tu actitud es “Yo estoy OK, tú, y los demás estáis OK”, en lugar de quitarte responsabilidad por lo que piensas, sientes, haces o te pasa, y sobre todo, con el fin de conseguir tus sueños, lo que haces es decirte:

Ya que todos estamos OK, y no busco culpables, ni me siento víctima del entorno, ni quiero criticar a nadie, ¿qué es lo que puedo hacer yo ahora desde la aceptación de mis capacidades para ir avanzando en la dirección que me coloca más cerca de celebrar mi sueño?”.

Muy probablemente eso te lleve a mirar más allá de tu zona de confort, y con la misma actitud dirás:

“OK, pues toca ponerse en el rol de aprendiz”.

Y entonces te decidirás a pasar por el proceso de aprender, haciendo lo que haga falta. Y lo conseguirás porque tu ego (que actúa desde el “Yo OK, los demás KO”) estará esperando en el banquillo de los reservas a ver si le sacas a jugar.

Los que no salen de su zona de confort, y deciden no aprender, o no confiar en que otros pueden ayudarles, están en realidad en alguna de las otras tres actitudes posibles (OK-KO, KO-OK, o KO-KO), y desde ahí los sueños son pura utopía.

Antes de que se me pase, una aclaración más respecto a la actitud “OK-OK”.

La actitud “Yo estoy/soy OK, Tú estás/eres OK” significa además:

“Me Acepto, Te Acepto. Aunque no tengo porque compartir lo que piensas, sientes o haces".

Es decir, separa el "ser" del "hacer", que es una de las distinciones que más le cuesta hacer a la gente.

Para practicar el concepto, sólo necesitas fijarte en lo que te dices o dices de los demás, después del verbo “ser”.

“¡Serás ….!”. “¡Pero serán ….!”. “Eres un ….”. “Soy un pedazo de ….”

Si todo lo que añades a continuación son cosas positivas, sigue así.

En caso contrario, no estás en la actitud de los triunfadores. Aprende a traducir eso negativo que dirías con el verbo “ser”, en frases que usen verbos de comportamiento.

“No me gusta lo que has hecho”.

”¡Pero cómo han podido hacerlo así!”, o mejor,

“¿Por qué lo habrán hecho así?”.

De hecho lo más importante no es lo que digas, sino lo que pienses.

En cuanto acostumbres a tu mente y a tu inconsciente a practicar la actitud “Yo estoy OK, tú, y los demás estáis OK” verás cómo los logros se multiplican cada vez más deprisa.

Y sobre todo, verás cómo vas diseñando y ejecutando tus planes para conseguir tus sueños.

Sólo te falta un ingrediente más para que los otros dos produzcan el efecto deseado.

Pero eso te lo cuento el próximo día. En el próximo post te hablaré del tercer ingrediente para conseguir entrar en el Equipo de los Triunfadores.

Además te adelanto que la semana que viene podrás conseguir mi nuevo programa "Acelera Tu Sueño", compuesto por más de 40 videos, y más de 20 de artículos con ejercicios en pdf, para ponerle el turbo al cumplimiento de tu sueño.

Lo que encontrarás en él te ayudará a entender mejor los conceptos que estoy contándote en estos posts, además de ofrecerte otros muchos conceptos críticos a la hora de reaccionar frente a las adversidades, de liderar tus emociones y de sacar lo mejor de tus capacidades. Son de hecho los mismos que yo llevo trabajando desde hace más de 17 años para cumplir los míos.

Confío en que tú también sigas practicando para cumplir los tuyos.

Por tus sueños.

Matti

¿Triunfadores o Fracasados? ¿Eres De Los Que Quieren Conseguir Sus Sueños?

¿Triunfadores o Fracasados? ¿Eres De Los Que Quieren Conseguir Sus Sueños?    

¿De qué equipo quieres ser?

¿Del equipo de los que triunfan o del equipo de los que fracasan?

Triunfadores o Fracasados

Y por triunfo me refiero a conseguir lo que quieras en la vida.

Igual te sorprendes, pero esta es una decisión que la gente toma de forma inconsciente en algún momento de su vida.

Es muy posible que ahora estés pensando:

Yo creo que estoy en el equipo de los que triunfan, pero tampoco lo tengo tan claro. Tengo mis dudas.

 A ver, ¿qué cosas he conseguido en mi vida?”.

Si dudas, hay más posibilidades de que al menos estés con la intención de ser del equipo de los que triunfan.

Mi consejo es que le dediques un tiempo a darte cuenta.

Te invito a descubrir cuál ha sido tu decisión histórica, y cuáles son las evidencias que apoyan que esa fue tu decisión.

Ignorarlo puede salirte muy caro.

Anota ahora tu respuesta y explícate a ti mism@ porqué crees que fue esa tu decisión.

No lo juzgues, simplemente toma conciencia.

Si fue la de “ser de los fracasados”, este es un buen momento para tomar una nueva decisión.

De hecho es una gran ocasión que te mereces celebrar.

¡Tiene una importancia vital!.

Si por el contrario crees que ya decidiste formar parte “del equipo de los que triunfan”, aprovecha para felicitarte.

Sin embargo, no basta con la decisión.

Como seguro que imaginas, es necesario que esa decisión la vayas convirtiendo en las evidencias que confirman que pronto celebrarás tus triunfos.

Por eso te invito ahora a que hagas un Inventario de Logros.

Regálate el tiempo y el placer de hacer un listado de todos los logros que has conseguido hasta ahora en tu vida, sin importar lo grandes o pequeños que hayan sido.

Puedes empezar por anotar logros “obvios”, como por ejemplo que sabes manejar internet, que sabes leer, etcétera, etcétera, etcétera.

No hay logro pequeño.

Este aparentemente simple ejercicio potenciará ese primer componente que necesitas para cumplir tus sueños y ser parte del equipo triunfador.

Se trata de tu autoestima. La imagen que tienes de ti mism@.

Los triunfadores se caracterizan por tener un alto nivel de autoestima.

Se tienen a si mismos en alta estima.

Aprecian su persona, y se aceptan y se gustan como son.

Y lo consiguen a través de un alto conocimiento de su persona.

Como es posible que sepas, este es un viaje que nunca acaba.

Y un viaje que siempre puedes empezar.

Una de las cosas que hacen que tengas una alta autoestima es no criticar tu persona.

No te desprecies, ni te insultes a ti mism@.

Si hay algo que criticar, critica el comportamiento.

Además aprende a no hacerlo con los demás.

Y es posible que digas, “pero es que eso es muy difícil”.

Bueno, ten paciencia.

En el próximo post, te contaré cuál es el segundo componente, cómo trabajarlo y cómo impacta en el primero.

Además en breve anunciaré un programa que te servirá para acelerar el autoconocimiento que potencia estos tres componentes.

Por tus sueños,

Matti

PS.- Recuerda hacer  tu inventario y decide en qué equipo quieres estar.

¿Cómo Puedes Acelerar El Cumplimiento De Tu Sueño?

¿Cómo llevas el cumplimiento de tu sueño?

¿Vas a la velocidad que quieres?

Si es así, ¡enhorabuena!.

Estoy seguro de que estás deseando poder celebrarlo y
disfrutar por fin del trabajo que has hecho para conseguirlo.

Pero antes necesitas superar las dificultades y las inercias
mentales que frenan tu deseo de convertir tu sueño en realidad.

Para conseguirlo es crítico que hagas algunos ajustes en tu
“sistema operativo”.

Es posible que te parezca que no tienes tiempo para dedicarle,
que no sepas cómo seguir, o que notes que te falta coraje.

Una frase que he escuchado mucho últimamente es:
“La resistencia a avanzar se crea por la falta de claridad”.

¿Tienes ya claro lo que quieres conseguir?
¿Tienes dudas? ¿Realmente quieres conseguirlo?

Sea cual sea la razón por la que no estás celebrando ya tu sueño,
confío en que a estas alturas de tu vida ya hayas decidido que
conseguirlo depende de ti.

En unos días voy a sacar un nuevo programa para
Cumplidores de Sueños que quieran acelerar
su consecución, y en él vas a encontrar muchas
de las respuestas que necesitas.

Antes de que veas de que va, te propongo
un ejercicio para que vayas facilitando el camino.

Consiste en responder a estas cinco preguntas.

1. ¿Cuáles son las tres próximas acciones que intuyes te ayudarían
a acercarte a la celebración de tu sueño y que aún no has llevado a cabo?

Aplica ahora las siguientes preguntas a cada acción.

2. ¿Qué beneficios has obtenido hasta ahora por NO poner en marcha
esta acción? (¿Qué has podido conseguir al no actuar?, por ejemplo
has tenido tiempo para otras cosas, has podido descansar más.)?

3. ¿Qué perjuicios has imaginado que sufrirías si ponías esa acción
en marcha? (Por ejemplo la posibilidad de fallar, de que te criticaran.)

4. ¿Qué perjuicios vas a sufrir en el cumplimiento de tu sueño,
si no pones ya en marcha esta acción? (Por ejemplo, seguir trabajando
en lo que no quieres, sentirte frustrado por no haberte atrevido a
desafiar tus miedos).

5. ¿Qué beneficios vas a obtener poniendo en marcha ya esta acción
para cumplir tu sueño? (Por ejemplo, conocer a la persona que te va a
ayudar a conseguirlo, aprender esa habilidad crítica que necesitas para
que se haga realidad).

Una vez que las respondas por escrito, decide la primera acción que vas
a hacer en la próxima hora para acelerar el cumplimiento de tu sueño.

Y luego la segunda. Y después la tercera.

Si la primera acción te parece muy atrevida, elige una versión más "ligera"
y ponla en marcha. Lo importante es que amplíes tu zona de confort.

Repítelo tantas veces como necesites hasta que se convierta en un hábito y
tu capacidad para cumplir sueños se dispare exponencialmente.

Nota: Asegúrate de hacerlo por escrito para poder revisar las respuestas y
comprobar en unos días cómo has superado estos frenos.

Confío en que las vas a responder y te vas a dar cuenta de cómo
eres capaz de hacer desaparecer los obstáculos.

Además puedes acelerar el viaje, sacando tu mejor versión con este programa.

Por tus sueños.

Un abrazo,

Matti