Beneficios del Análisis Transaccional aplicado a Organizaciones

Dada su naturaleza contractual, el AT genera una serie inmediata de beneficios en la organización. Desde la primera de contacto con los nuevos conceptos, los miembros del equipo son capaces de entender como su utilización les puede beneficiar de forma inmediata.

Estos beneficios se ven reforzados de forma exponencial cuando las primeras personas que los llevan a la práctica son los directivos de la organización.

La razón por la que el AT es percibido como una herramienta muy práctica, se debe a que las personas son capaces de verse reflejadas en los comportamientos descritos, a partir de ahí identifican con facilidad los conceptos que los explican, y esto les permite detectar posibles mejoras y/o cambios en su conducta tanto a nivel profesional como personal.

Como primeros beneficios del AT, podemos listar los cinco pasos de la inteligencia emocional.

  1. Aumenta el auto-conocimiento. Dada la simplicidad de los terminología (algo que Berne simplificó a propósito), a la vez que su profundidad (soportada por las más recientes investigaciones en psicología y neurofisiología), cuando se explican incluso los conocimientos más simples del AT, se generan un gran número de insights (tomas de conciencia) en los participantes en la formación. Es por esta razón por lo que me gusta denominar al AT como la gramática de la personalidad. Un ejemplo de esto puede ser, entender que nos pasa a nivel interno (o que les pasa a nuestros colaboradores), cuando nos sentimos (se sienten) desmotivados.
  2. Refuerza el auto-control. Tras la primera toma de conciencia es habitual que las personas empiecen a darse cuenta de comportamientos históricos que ya no les parecen adecuados. Empieza entonces una búsqueda activa sobre las opciones que tienen ante aquellos estímulos (bronca del jefe, pasividad de colaboradores, críticas de colegas) que antes les hacían salirse de sus casillas, y que ahora entienden como un comportamiento evitable.
  3. Dispara la auto-motivación. En el AT, el papel de víctima es considerado como un comportamiento limitante que mantiene a la persona alejada de su autonomía. Lo mismo ocurre con el de perseguidor, o el de salvador. Estos tres roles, son papeles que actuamos con el fin de obtener, a nivel subconsciente, caricias, es decir, reconocimiento de las personas que nos rodean. Una vez que hemos entendido estos conceptos, tendremos claro que tipo de reconocimiento quiero recibir, y a través de que caminos, de que alternativas. Éstas serán alternativas saludables, opciones empoderadas, que me permitan obtener el reconocimiento de forma consciente, y sin manipulaciones más allá de la conciencia.
  4. Genera empatía. La persona que empieza a aprender AT, por lo general, se impregna rápidamente de sus principios, y entre ellos adopta una predisposición hacia una posición actitudinal, hacia una posición existencial (empleando teminología transaccionalista), “yo estoy bien, tu estás bien”, en la que el desarrollo de la empatía es la primera consecuencia.
  5. Permite establecer relaciones positivas. Cuando los participantes en la formación incorporan las primeras ideas del concepto de guión, empiezan a desarrollar una actitud de mayor responsabilidad hacia los demás, que como efectos colaterales tiene entre otros, la no proyección de responsabilidad en los demás, el entendimiento y aceptación de sus emociones menos agradables (así como las de los demás), la comprensión de sus patrones limitantes (así como los de los demás), la incorporación de permisos para probar nuevas conductas prácticamente inviables en el pasado, etc.

Además de estos beneficios relacionados con la inteligencia emocional hay otros muy claros tales como:

  • La conversión de expectativas en compromisos. Con bastante frencuencia confundimos las expectativas con los compromisos. Es como si creyeramos que los demás pueden leernos la mente. Mientras no las explicitemos, éstas permanecen ocultas. Por desgracia esto les ocurre tanto los jefes como a sus colaboradores, lo cual permite a ambos niveles, encontrar excusas perfectas para echarse las culpas sobre los objetivos, tareas y demás deseos no alcanzados. El concepto de contrato permite, a través de su desgrane en tres niveles (administrativo, profesional y psicológico) una mejora sustancial en las relaciones, al convertir muchas expectativas conscientes, pero no verbalizadas en compromisos.
  • La reducción del número de conflictos. Cuando los miembros de la organización aprenden el concepto de juego psicológico, y cual es la fórmula que explica el proceso de generación de conflictos, éstos se ven reducidos en gran medida al quedar al descubierto los cebos inconscientes (los trapos a los que entramos) que son la puerta de entrada al conflicto. A partir de ese momento, se inicia un cambio personal dirigido a evitar engancharse en las debilidades personales.
  • La mejora de la comunicación. Este es uno de los ejemplos claros de aplicación del AT. La definición de los estados del yo, fue uno de los primeros pilares desarrollados por Berne, y sobre el que descansa casi toda la teoría del AT. Al entender que nos comunicamos con las demás personas desde distintos estados del yo, y que existen diferentes tipos de intercambio de transacciones (de comunicación), el nivel de conciencia, y por tanto de efectividad, de la comunicación aumenta considerablemente.

En futuros posts, iré publicando más beneficios de la aplicación del AT en las organizaciones.

¿Qué es el Análisis Transaccional?

El Análisis Transaccional, o AT, es una teoría de la personalidad, dentro de la psicología humanista. Fue concebido por el psiquiatra canadiense Eric Berne a partir de los años ’50, y hoy en día es aplicado en el campo de la psicoterapia, del counselling , de la educción y por supuesto, de las organizaciones. Es sobre este último campo sobre el que versa este blog.

El AT es una psicología social, formada por una filosofía, un cuerpo teórico, y una serie de potentes herramientas. Su aplicación en la empresa va dirigida tanto al crecimiento y cambio personal, como al desarrollo de las organizaciones hacia “comportamientos organizacionales saludables”.

El objetivo fundamental del AT es que las personas alcancen su autonomía.

En terminología transaccionalista, se considera que una persona es autónoma cuando ha actualizado sus estrategias personales para desenvolverse en la vida, eliminando comportamientos limitantes (comportamientos históricos, no adecuados al momento presente) que asumió en la infancia.

La autonomía se define como conciencia, espontaneidad y capacidad de entrar en contacto con su intimidad (desde la cual una persona puede reconocer, y ocuparse de, sus necesidades emocionales).

La idea fundamental de la filosofía del AT es que las personas “nacemos bien”. Berne decía que cuando llegamos al mundo somos príncipes y princesas, y que a través de decisiones tempranas nos convertimos en…. ranas.

En inglés, se utiliza la terminología “yo estoy ok, tu estás ok (yo estoy bien, tú estás bien)”, para explicar esta idea fundamental. Este es de hecho el título de un conocido libro de AT escrito por Thomas Harris, a veces considerado poco ortodoxo, pero en cualquier caso, muy divulgativo.

Los principales conceptos en los que el AT fundamenta su cuerpo teórico son los siguientes: los estados del yo, las transacciones, la teoría del guión de vida, la posición existencial, los juegos psicológicos, la teoría de caricias, y la estructuración del tiempo.

Desde la filosofía del AT se detaca que las personas somos responsables de nuestras propias vidas, que tenemos la capacidad de pensar y decidir (no es que seamos así, es que estamos siendo así), que creamos nuestro destino a base de decisiones, y que estas decisiones las podemos cambiar. En definitiva, que las personas podemos cambiar.

Para conseguir ese cambio es necesario primero, que tomemos conciencia de estas decisiones. La mayoría de estas decisiones son tomadas en la infancia, por lo que en muchas ocasiones no saldrán fácilmente a la superficie de nuestra conciencia. Especialmente si fueron tomadas en la etapa pre-verbal.

El AT nos dará luego una serie de conocimientos y herramientas que nos permitirán entender como se ha construido nuestra personalidad, cuales son nuestros diálogos internos, cómo mantenemos nuestros comportamientos limitantes, cómo interactuamos con otros, cómo entramos en conflicto, y también, cómo poder accionar los cambios necesarios para ir modificando aquellos comportamientos que nos restan poder.

Esta es sólo una breve introducción, pero si estás interesado en aplicar el AT a tu organización, no dudes en contactar conmigo: matti.hemmi@inknowation.com. Estaré encantado de compartir mi experiencia y conocimientos con tu equipo.

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