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	<title>Matti Hemmi &#187; creencias</title>
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		<title>¿Innovarías más si así mejorara tu bonus? O cómo el miedo a sentirse vulnerables bloquea la innovación.</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Nov 2011 00:25:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Antes de dedicarme a la consultoría, dirigí una empresa de ingeniería durante casi 15 años en la que apliqué muchas de las teorías y conceptos que ahora utilizo para ayudar a mis clientes a cambiar su estilo de auto-liderazgo, y crear entornos que favorezcan la innovación.
Este sábado pasado estuve dando una clase en el Master [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de dedicarme a la consultoría, dirigí una empresa de ingeniería durante casi 15 años en la que apliqué muchas de las teorías y conceptos que ahora utilizo para ayudar a mis clientes a cambiar su estilo de auto-liderazgo, y crear entornos que favorezcan la innovación.</p>
<p>Este sábado pasado estuve dando una clase en el Master de UX (User Experience) de <a href="http://kschool.com/">K School</a>, coordinado por <a href="http://twitter.com/ludita">Isa Casasnovas</a>, <a href="http://www.linkedin.com/in/seisdeagosto">Juan Leal</a>, e <a href="https://www.linkedin.com/in/ignaciobuenhombre">Ignacio Buenhombre</a>. En un momento de mi intervención expliqué la importancia de la perseverancia en el proceso de innovación.</p>
<p>Lo hice tras resaltar como en mi época en la ingeniería perdimos la oportunidad de entrar en dos clientes, después de <span id="more-709"></span>haberles propuesto un concepto muy innovador y novedoso, y habernos retirado de la cuenta tras tres años de insistirles.</p>
<p>Cuando volvimos a ver al cliente al  5º año,  para nuestra sorpresa descubrimos que había aceptado finalmente el concepto, y lo había aplicado a sus equipos. Sin embargo lo había hecho apoyándose en nuestra competencia. ¡¡Mierda!!</p>
<p>Abandonar antes de tiempo tuvo para mi, y mi equipo directivo, su impacto en la cuenta de resultados y por tanto en el bonus.</p>
<p>Al hilo de esto, el sábado Ignacio tuiteó acerca de cómo yo estaba hablando sobre teorías que afectaban a los bonus.</p>
<p>Y esto me hizo pensar.</p>
<p>¿Cómo es posible que los directivos no tengan clarísima la necesidad de innovar, y la articulen para poder mejorar así sus resultados y conseguir sus preciados bonus?</p>
<p>En mi opinión, hay una razón muy sencilla, legítima, y a la vez ridículamente fácil de superar.</p>
<p>Me refiero a la dificultad para sentirse vulnerables.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-711" href="http://www.mattihemmi.com/2011/11/28/%c2%bfinnovarias-mas-si-asi-mejorara-tu-bonus-o-como-el-miedo-a-sentirse-vulnerables-bloquea-la-innovacion/captura-de-pantalla-2011-11-28-a-las-01-26-16/"><img class="aligncenter size-medium wp-image-711" title="Matti Hemmi - Vulnerabilidad" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/11/Captura-de-pantalla-2011-11-28-a-las-01.26.16-300x215.png" alt="" width="300" height="215" /></a></p>
<p>Y voy a explicarte por qué digo esto.</p>
<p>Si tienes en cuenta que para innovar es necesario comercializar productos y servicios <strong>nuevos </strong>que aporten valor a los usuarios a los que van destinados, y hasta ahora su empresa no lo hace, esto implica que los directivos no han hecho lo que tocaba para lograrlo.</p>
<p>Al final y al cabo como líderes, tienen el poder para tomar nuevas decisiones que favorezcan la innovación y si no lo han hecho es porque o no se la creen, o si lo se lo creen no han adoptado las decisiones, o activado los comportamientos necesarios, para ponerla en marcha.</p>
<p>Además es muy probable que se sientan víctimas de su propia plantilla. “Yo no le digo que no innoven”. No tal vez no lo digan con palabras, pero si <strong>no</strong> han logrado aún que innoven será porque o su lenguaje no verbal, o su forma de liderarse, o de liderarles a ellos, o su falta de contar con una visión ambiciosa, o su forma de seguir comportándose como siempre sin modelar cómo se innova, hacen que esta no ocurra.</p>
<p>Vamos que sí o sí siguen siendo los responsables de hacer lo que haga falta para que la innovación termine ocurriendo en su entorno. Empezando, por ejemplo, por contratar con su gente que quieren que innoven, y siguiendo por averiguar qué necesitan para hacerlo.</p>
<p>Entonces, si la innovación no está ocurriendo,  mi hipótesis ya comprobada muchas veces en campo, es que los directivos en general sienten pánico a mostrarse vulnerables, y a las consecuencias de mostrar ciertos comportamientos nuevos.</p>
<p>Como por ejemplo a reconocer que no saben de todo y se atrevan a pedir ayuda, o a aceptar la incompetencia temporal necesaria en el proceso de aprendizaje, o a aceptar el riesgo de fallo en el propio proceso de innovación cuando exploras si un determinado concepto realmente funcionará.</p>
<p>Si no aceptas sentirte vulnerable, innovar va a ser bastante utópico, salvo que tengas alguna persona muy segura en el equipo que se atreva a sentirse vulnerable e innovar por su cuenta.</p>
<p>Pero lo malo no es sólo que muchos directivos, diría que la mayoría, no se atrevan a sentirse vulnerables.</p>
<p>Lo malo es que después se quejan de que su gente no innova, los resultados no llegan, y se sienten víctimas de sus equipos.</p>
<p>Y claro, el bonus, tampoco lo hace.</p>
<p>Me consta que a veces escribo siendo demasiado ácido para con mis clientes potenciales. Pero en realidad, esto tiene un propósito muy claro: <strong>provocar</strong>. Provocar al directivo que está a punto de asumir que la vulnerabilidad puede ser buena.</p>
<p>Si lo consigo, aunque sea en una única persona cada vez, ya habrá merecido la pena.</p>
<p>Los directivos, y cuanto más arriba peor, se pasan el día escuchando como la gente le regala los oídos, o al menos no les cuentan toda la verdad, porque en las empresas hay exceso de miedo.</p>
<p>Prácticamente nadie les dice lo que necesitan oir.</p>
<p>Mientras el miedo esté presente, y hoy por hoy esto es la norma, no habrá espacio para la innovación. Y esto seguirá así mientras el directivo siga proyectando su inseguridad en su forma de liderar, y no se dé cuenta de lo bueno que es asumir su vulnerabilidad como camino para abrir la puerta a la innovación.</p>
<p>En fin que seguiré provocando, y animando cada día a más directivos a que confíen en sí mismos, se atrevan a sentirse vulnerables e inicien su propio proceso de auto- innovación que además de facilitar la innovación en su empresa, le ayudará a conseguir su bonus con más facilidad.</p>
<p>Y si has conseguido leer hasta aquí, y tu vulnerabilidad aún brilla por su ausencia, una pregunta: ¿No crees que ya eres mayorcito para que antepongas tus miedos a la posibilidad de ganarte el bonus, y sobre todo, de cumplir con tu obligación profesional de alcanzar los mejores resultados posibles?</p>
<p>Si lo dudas, es que aún no has entendido que la innovación es la clave. En lo antiguo no hay soluciones, solo telarañas.</p>
<p>Por desgracia para muchos, y en realidad también para su propio beneficio, el único cambio que les queda por hacer, es el de cambiarse a si mismos.</p>
<p>¿A qué esperas?</p>
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		<title>¿Estás desarrollando tu potencial? O cómo hacemos para sabotearnos y no salir de la zona de confort</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 01:46:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ando un tiempo muy emperrado en que la gente tome conciencia de su potencial.


A veces me pregunto el por qué de esta actitud mía, y suelo llegar a la conclusión de que no están las cosas como para ir tirando recursos valiosos, y luego encima quejarnos de lo mal que está todo.
Pasado mañana participo en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ando un tiempo muy emperrado en que la gente tome conciencia de su potencial.</p>
<p style="text-align: center;"><a rel="attachment wp-att-672" href="http://www.mattihemmi.com/2011/10/31/%c2%bfestas-desarrollando-tu-potencial-o-como-hacemos-para-sabotearnos-y-no-salir-de-la-zona-de-confort/captura-de-pantalla-2011-10-31-a-las-02-49-43/"><img class="size-full wp-image-672  aligncenter" title="Potencial by Matti Hemmi" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/10/Captura-de-pantalla-2011-10-31-a-las-02.49.43.png" alt="" width="152" height="151" /></a></p>
<p><span id="more-670"></span></p>
<p>A veces me pregunto el por qué de esta actitud mía, y suelo llegar a la conclusión de que no están las cosas como para ir tirando recursos valiosos, y luego encima quejarnos de lo mal que está todo.</p>
<p>Pasado mañana participo en una especie de competición con colegas de un programa que he estado haciendo en Inglaterra, y cuyo objetivo es que te conviertas en una persona de influencia en tu sector. Esta sesión en la que participaré el martes es para que cada uno presente su discurso perfecto o “perfect pitch” en el que le explicas a los demás qué es lo que haces, por qué eres creíble, qué problema solucionas, qué soluciones ofreces, y así algunos cuantos pasos más.</p>
<p>En mi discurso, usaré un modelo de un cerebro, y haré ilusión a que todos tenemos uno, y a que la forma en que hasta ahora leemos la realidad y nos auto-lideramos está determinada por los cánones neurales que hemos desarrollado y que en él se almacenan.</p>
<p>Y explicaré también que la forma en que nos auto-lideramos cuando estamos con nuestros hijos, y la forma en la que lideramos las relaciones que tenemos con ellos, influyen sobremanera en los cánones neurales que ellos mismos están formándose a medida que crecen y les “educamos”. Y lo pongo entrecomillado porque me parece que no somos realmente conscientes de cómo lo hacemos.</p>
<p>No somos conscientes de que les educamos con el uso que hacemos del lenguaje, y de cómo con éste creamos realidades, y tampoco somos conscientes de cómo decimos unas cosas y nos llevamos a nosotros mismos la contraria haciendo otras.</p>
<p>Y estoy convencido de que no nos damos cuenta de que al no crear nuevos cánones neurales, es decir, al no salirnos con asiduidad de lo conocido (de nuestra famosa zona de confort), sólo estamos ofreciendo a nuestros hijos una versión limitada de nosotros mismos. Una versión que con mucha probabilidad es la que ellos van a tender a imitar, de forma inconsciente, cuando se hagan mayores.</p>
<p>Si nos diéramos cuenta, creo que cuando menos haríamos por mejorarnos. Por usar un par de tallas más de nuestro potencial.</p>
<p>A nuestro cerebro no le importa si sufrimos o no. No le importa si nos va bien o nos va mal. Pero puede ayudarnos a conseguir que disfrutemos más de la vida, y nos vaya mejor si decidimos aprender algo cada día que represente una alternativa de comportamiento, de pensamiento, y/o de emoción a la forma en que hasta ese momento tendíamos a leer la realidad y a reaccionar ante ella.</p>
<p>Si aprendemos a generar nuevas opciones cada día, si aprendemos a ampliar la forma de liderarnos, lo tenemos fácil para que nos demos cuenta de que existen grandes oportunidades que no estamos sabiendo aprovechar por no habernos atrevido a desplegar nuestro potencial.</p>
<p>Al hacerlo veremos entre otras cosas, que innovarnos es más fácil de lo que parecía. Y lo mismo aplica a innovar hacia nuestros clientes.</p>
<p>Cuando aprendemos a innovar, es porque nos permitimos ampliar nuestra visión de la realidad, y nos ponemos a pensar en los usuarios de nuestros servicios y productos de forma más empática, observando y entendiendo poco a poco, qué necesidades tendrán que hasta ahora no hemos contemplado, o qué tendencias les estarán afectando. Y metiendo en la coctelera, necesidades y tendencias, podremos luego identificar, cuales de esas necesidades les resultan importantes e insatisfactorias, y con ese conocimiento generar nuevas soluciones.</p>
<p>Y también podemos aprender a darle importancia a nuestros usuarios internos. A la gente que trabaja con nosotros y que tienen también sus 1500 gramos de materia gris que encierra su talento de colores, o talento creativo, que no estamos apalancando. Y es que si nos damos cuenta de que ellos tampoco están “innovándose”, porque probablemente no estemos liderándolos en esa dirección, podremos empezar a comprender cómo nuestra falta de auto-innovación, genera un modelo de no auto-innovación en los que nos rodean.</p>
<p>Y claro, así es muy difícil hacer que las cosas cambien.</p>
<p>En fin que si lo que quieres es que a ti, a tu empresa, y a tu familia os vaya mejor, empieza por plantearte qué vas a aprender al menos cada semana o cada quincena, para “innovarte”, e invitar a otros a imitarte. Si le coges el tranquillo podrás practicarlos incluso a diario.</p>
<p>Pero bueno, como ya sabrás, esto sólo lo vas a hacer si te lo crees. Así que si te lo crees, te animo a que lo practiques desde ya, y si no te lo crees y no te va bien, ya sabes dónde hay opciones para iniciar el cambio.</p>
<p>Si no te lo crees, no te innovas, y te va bien, reza para que tu entorno no lo haga y te deja fuera de juego.</p>
<p>Y si eres de los que ya se lo creen, y lo practican, ya sabes que esto funciona.</p>
<p>Sea cual sea tu caso, ¡¡anímate e “innovate”!!</p>
]]></content:encoded>
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		<title>La innovación empieza entre tus orejas. O cómo hacerte cargo de tu potencial.</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Oct 2011 18:29:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es fácil que te sorprenda el título del post, pero ¿es que acaso existe otra posibilidad? Bueno sí, que la innovación pueda empezar entre las orejas de algunos otros. Pero en cualquier caso, ésta no ocurre fuera de la persona.
Tendemos a ver la innovación como algo externo, algo que ocurrirá algún día casi por arte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es fácil que te sorprenda el título del post, pero ¿es que acaso existe otra posibilidad? Bueno sí, que la innovación pueda empezar entre las orejas de algunos otros. Pero en cualquier caso, ésta no ocurre fuera de la persona.<span id="more-662"></span></p>
<p>Tendemos a ver la innovación como algo externo, algo que ocurrirá algún día casi por arte de magia, y sin embargo es nuestra forma de pensar, de juzgar, de sentir, de actuar, la que habilita o frena la generación e implementación de nuevas ideas que aporten valor.</p>
<p>Aunque se nos olvide “ a veces”, o más bien nos acordemos “a veces” de esto, estos comportamientos son procesos que tienen su origen en nuestro cerebro. Lo curioso es que, no sólo no solemos darnos cuenta de esto, sino que tampoco somos conscientes de los filtros que utilizamos para leer la realidad, por lo que tendemos a pensar que todos vemos las cosas de igual forma.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-668" style="display: block; margin-left: auto; margin-right: auto; border: 0px initial initial;" title="Cerebro + innovación - Matti Hemmi" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/10/Captura-de-pantalla-2011-10-23-a-las-20.47.25.png" alt="" width="204" height="186" /></p>
<p>Pues menos mal que no es así. Si no, ¡qué coñazo de vida!. Todos igualitos. Probablemente como los protagonistas consumidores de soma, del Mundo Feliz de Aldous Huxley.</p>
<p>La ventaja de no darnos cuenta de nuestra forma de operar es que podemos seguir pensando que somos como somos, que vivimos la realidad que nos ha tocado, y que hacer las cosas de otra forma es muy difícil, demasiado arriesgado o simplemente imposible.</p>
<p>Lo malo es que al hacerlo despilfarramos un gran potencial que traemos de serie, y a cuyo interior sólo tienes acceso tú. O al menos, deberías tenerlo.</p>
<p>Si comienzas a tomar conciencia de qué parte de tu <em>hipnosis personal</em>, también llamada <em>educación</em>, te ayuda a conseguir los objetivos profesionales y personales que te planteas, y cual no, estarás dando el primer paso en el camino del aprendizaje. Aprendizaje que cuando se orienta hacia la generación e implementación de nuevas ideas se convierte en sinónimo de innovación.</p>
<p>Al hacerlo comenzarás a cuestionar muchas de las cosas que dabas por hecho. Te harás nuevas preguntas. Tratarás de entender qué subyace a las etiquetas que la gente utiliza al hablar. Y sobre todo, te atreverás a plantearte objetivos en el terreno de lo desconocido. Una vez definido esos objetivos, fuera de la zona de confort, todo te resultará mucho más fácil.</p>
<p>Especialmente si ya has rebajado tu ego, aplazado tu juicio, y asumido que tienes un gran potencial por desplegar. Si lo haces tu cerebro empezará a disfrutar de lo lindo, y comenzará a mostrarte de qué es, eres, capaz.</p>
<p>Técnicamente no es un viaje especialmente largo, dado que ya estás en contacto con él. <img src='http://www.mattihemmi.com/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>Lo que si suele ser es un viaje que genera bastante miedo. Miedo porque al  cuestionar la certidumbre a la que estabas acostumbrado, necesitas de nuevas estructuras mentales que suplan esa seguridad que da moverse dentro de lo conocido, dentro de la zona de confort. Y esas estructuras mentales están a tu alcance. Se llaman &#8220;creencias en uno mismo&#8221;, &#8220;autoestima&#8221;, &#8220;confianza&#8221;, y sobre todo &#8220;conciencia de la necesidad de operar una parte del tiempo fuera de la zona de confort&#8221; si lo que pretendes es acabar descubriendo oportunidades, generando ideas para satisfacerlas, e implementándolas para regodeo de tus nuevas sinapsis.</p>
<p>No es un listado exhaustivo de lo que necesitas para desplegar tu potencial de innovación, pero espero que sí suficiente para que te haga pensar cómo estás utilizando esa maravillosa herramienta que la naturaleza nos ha dado, y que apalancada con cariño y un poco de sentido común puede darnos todas las alegrías que te plantees.</p>
<p>En fin, que espero te acuerdes más a menudo de esa parte de ti mism@. Es tu derecho y, en mi opinión, tu obligación.</p>
<p>¡¡Suerte en el re-conocimiento de tu azotea!!</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El síndrome del lucio y la cultura de innovación</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Sep 2011 15:58:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
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		<category><![CDATA[paradigma]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace unas semanas recibí un newsletter de Peter Thomson, en el que mandaba un video sobre &#8220;el síndrome del lucio&#8221;. Así a bote pronto no parecía que tuviese nada que ver con los temas que me interesan, pero por curiosidad me puse a leer el post.  Al final del mismo incluía un video en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas recibí un newsletter de <a href="http://www.peterthomson.com/">Peter Thomson</a>, en el que mandaba un video sobre &#8220;el síndrome del lucio&#8221;. Así a bote pronto no parecía que tuviese nada que ver con los temas que me interesan, pero por curiosidad me puse a leer el post.  Al final del mismo incluía un video en el que se veía un experimento hecho hace años con un lucio en un aquarium.  En el experimento, se ve como colocan en el interior del mismo a una serie de pececillos junto al lucio. A medida que éste los va poniendo en su radar, se los va comiendo como si fueran palomitas de maíz.<span id="more-621"></span></p>
<p>Tras esta primera fase, colocan en el interior del aquarium una vasija transparente de cristal, sin fondo, que apoya en la arena del mismo.</p>
<p>A continuación, echan un puñadito de pececillos en el interior de la vasija, de modo que el lucio no puede alcanzarlos.  En cuanto el lucio los ve, se va hacia ellos, y para su desgracia, la pared de la vasija se lo impide. El lucio lo intenta una y otra vez, hasta que finalmente se convence de que no hay nada que hacer, y abandona, quedándose en un lateral del aquarium.</p>
<p>Una vez condicionado, levantan la vasija y dejan a los pececillos en libertad. El lucio, ni se inmuta. No hace nada por ir a por ellos.  Según cuentan en el video, el lucio muere finalmente de hambre.</p>
<p>Moraleja: ¡¡llévate el bocata!!</p>
<p>No, la moraleja ya la sacas tú.</p>
<p>Lo que pretendo es que pienses en el lucio, cada vez que pienses eso de, “esto ya lo he intentando antes”, &#8220;no hay nada que hacer&#8221;, y frases similares.</p>
<p>Párate a pensar qué es lo que das por hecho en el paradigma que en algún momento aceptaste, y que ahora puede haber cambiado.</p>
<p>Todo está siempre en cambio. Quizás no te des cuenta, pero tus necesidades y las de los demás cambian, y lo mismo hacen tus habilidades, expectativas, conocimientos, posibilidades, &#8230;  Lo que un día no fue posible, quizás lo sea ahora. Revisa tus creencias. Revisa lo que das por hecho.  E invita a hacer lo mismo a la gente que depende de ti.</p>
<p>Mientras no seas capaz de darte cuenta de lo que ha cambiado, estarás sufriendo, y quién sabe si no acabarás como el lucio, aunque sólo sea metafóricamente.</p>
<p>A nuestra sociedad acaban de  levantarle la vasija, y los innovadores, y las organizaciones que han sabido desarrollar culturas de innovación, ya se están comiendo los pececillos. Mis amigos en las empresas de social media, ya están empachados, y sin embargo mucha gente y muchas organizaciones esperan a ver si alguien les mete el pececillo en la boca.</p>
<p>¡No dejes que tu organización seas una de ellas!  Empieza por revisar de qué materiales se componía tu vasija, y lidera el cambio que posibilite el desarrollo de una cultura abierta a la creatividad y a la innovación. Así conseguirás además ahuyentar las creencias limitantes y los miedos que bloqueaban la innovación.</p>
<p>Y por si acaso tienes dudas, aquí tienes el video.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="350" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/SyHCOPe8qy0" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350" src="http://www.youtube.com/v/SyHCOPe8qy0"></embed></object></p>
<p>Buena pesca de paradigmas.</p>
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		<title>¿Es correcta nuestra estrategia de innovación? O cómo conectar neuronas e innovación.</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jun 2011 23:29:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Leía hace un rato algunos comentarios en el grupo de LinkedIn que mi amigo Dioni Nespral creó recientemente y en el que hay un debate titulado, “¿Tenemos una adecuada estrategia de Innovación? ¿ Es la correcta para los tiempos tan dinámicos? Qué experiencias o recomendaciones indicaríais?&#8221;.
Y he empezado a escribir un comentario, pero al final [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Leía hace un rato algunos comentarios en el grupo de LinkedIn que mi amigo <a href="http://www.dioninespral.com/">Dioni Nespral</a> creó recientemente y en el que hay un debate titulado, <a href="http://www.linkedin.com/groups/Tenemos-adecuada-estrategia-Innovación-Es-3847121%2ES%2E56073971?view=&amp;srchtype=discussedNews&amp;gid=3847121&amp;item=56073971&amp;type=member&amp;trk=eml-anet_dig-b_pd-ttl-cn">“¿Tenemos una adecuada estrategia de Innovación? ¿ Es la correcta para los tiempos tan dinámicos? Qué experiencias o recomendaciones indicaríais?&#8221;.</a></p>
<p>Y he empezado a escribir un comentario, pero al final se me ha ido la mano, o mejor dicho los dedos, porque no paraba de escribir. Así que he decidido poner una contestación corta en el debate, y aquí te cuento mis reflexiones.</p>
<p>Decía a mis colegas del debate que echaba en falta un acercamiento más práctico al asunto porque me parecía estar leyendo comentarios a un nivel muy alto, por lo  abstracto, aunque probablemente la pregunta estaba abierta a ello.</p>
<p>Mi opinión es que una de las razones por las cuales seguimos sin hacer demasiada innovación en este país no hay que buscarla en el gobierno, y desde luego no es porque pretenda defenderlo. Con ese tema no quiero perder el tiempo.</p>
<p>Pero creo que poniendo a otro de responsable, aunque lo sea, sólo sirve para sentirnos víctimas y no asumir nuestra propia responsabilidad individual respecto a lo que nos ocurre.</p>
<p>En mi experiencia, la mayoría de las empresas, incluidas las PYMEs, siguen pensando desde el punto de vista de producto: ¿qué pueden hacer para vender más?, ¿cómo pueden hacerlo mejor?, ¿cómo pueden venderlo otros tan barato?, ¿debería bajar mis precios?.</p>
<p>Este sería lo que muchos llaman un enfoque “product-centric”. Vamos, centrado en el producto. Pero es que dicho en inglés suena más “pofesional”.</p>
<p>Sin embargo, escucho a muy pocos directivos (por no decir que a ninguno) hablar de cuales son las principales necesidades insatisfechas de los usuarios de sus productos o servicios. Entendiendo “usuarios”, como los distintos tipos de personas que en algún momento están en contacto con el ciclo de vida de sus productos o servicios. Y teniendo en cuenta que usuario incluye, pero no se limita, a sus clientes.</p>
<p>Y entre tanto los directivos no lo hagan, no se darán cuenta de que las empresas que más innovan hoy en día son las que ponen de verdad a sus usuarios en el centro de la estrategia. Y las que incluso como dice A.G. Lafley, el anterior CEO de Procter &amp; Gamble, consideran que el verdadero “jefe” es el usuario. Bueno el decía consumidor, que es bastante parecido, aunque no igual.</p>
<p>Y es que el usuario es el jefe en realidad.</p>
<p>&#8220;Si no satisfaces mis necesidades no te compro. Y si mi experiencia de usuario es buena o muy buena, te seré fiel; salvo que otro la mejore&#8221;.</p>
<p>Y lo malo, o lo bueno, es que este enfoque “user-centric”, o centrado en el usuario, requiere que los directivos decidan y reconozcan que NO conocen suficientemente las necesidades de sus usuarios.</p>
<p>Vamos, que dejen de considerarse expertos, y se reconozcan como aprendices de una nueva forma de observar la realidad. ¡¡Uf!! Me parece que esto es mucho pedir, pero en fin, allá cada uno.</p>
<p>Pero si deciden no hacerlo porque ya están “de vuelta”, creo que deberían preguntarse al menos, “si soy un experto, ¿cómo es que aún no soy rico y mi empresa no va como un tiro?”. O como dice un dicho americano, “If you’re so smart why ain’t you rich?” (si eres tan listo, cómo es que aún no eres rico).</p>
<p><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/06/Captura-de-pantalla-2011-06-10-a-las-01.32.13.png"><img class="aligncenter size-medium wp-image-599" title="If you're so smart ..." src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/06/Captura-de-pantalla-2011-06-10-a-las-01.32.13-248x300.png" alt="" width="248" height="300" /></a></p>
<p>Creo que para que una empresa empiece a considerar que tiene una estrategia correcta de innovación hacen falta una serie de requisitos previos, de los que  enumero tres.</p>
<p>1.- El primero desde luego es que el usuario esté realmente colocado en el centro de sus decisiones, estrategias, debates. De esto ya comenté antes.</p>
<p>2.- Otro es que los directivos desarrollen su HUMILDAD. Si creen que lo saben todo, ya están perdidos.</p>
<p style="padding-left: 30px;">A los que consigan encontrarse con esa humildad, con ese estado mental, les resultará más sencillo darse cuenta de que si los resultados no llegan, no es tanto “culpa del mercado”, como “consecuencia de su forma de leer el mercado”.</p>
<p style="padding-left: 30px;">La forma en que lo etiqueten, en que lo nombren, en que lo enjuicien, determinará lo que estén permitiéndose ver.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Si creen que el mercado está mal, eso es lo que verán.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Si creen que no hay nada que hacer, y que es mejor esperar, las evidencias que encuentren se lo corroborarán.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Pero si creen que no ESTÁN SABIENDO encontrar oportunidades, comenzarán a buscar CÓMO DETECTAR OPORTUNIDADES.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Y esto, a poco que se documenten, les llevará a darse cuenta de que eso que se llama “experiencia de usuario”, es más importante de lo que pensaban.</p>
<p style="padding-left: 30px;">¿Has probado a ponerte un Nespresso? ¡Es demasiado fácil!. ¡Está demasiado bien hecho!. Tengo un amigo que incluso dice que no le compra una máquina a su mujer, ¡¡porque sabe que consumiría mucho más!!.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Necesitamos que directivos (y sería la leche si lo hicieran también los políticos) empezarán a entender que la innovación es satisfacer necesidades insatisfechas de los usuarios, y que si no piensan en los usuarios, no van por buen camino. Sería bueno que se acercasen un poco más al mundo del Design Thinking, y empezasen a pensar en términos de experiencia de usuario, y de experiencia de ciudadano, respectivamente.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Y que conste que yo no vengo del Design Thinking, pero me ha gustado mucho lo que he aprendido de esta forma de hacer, ser, pensar, estar.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Pero claro, para incorporar estas nuevas actitudes y habilidades, como la de la humildad marketiniana, hace falta un cambio aún más importante.</p>
<p>3.- Hace falta que los directivos acepten que deben cambiar ellos. Que acepten que su estilo actual de liderazgo mantiene una determinada cultura.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Generalmente una cultura centrada en producto y con gran aversión al riesgo.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Es decir, que si esa cultura no es una cultura de innovación, ellos son los responsables de que esto sea así.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Ya basta de echarle la culpa al mercado, a la competencia, o a quien quieran. Es hora de que asuman su responsabilidad.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Más A-C-C-O-U-N-T-A-B-I-L-I-T-Y   P-L-E-A-S-E.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Es muy posible que estos directivos heredaran una cultura de no-riesgo, y de inmovilismo, pero esto no es excusa.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Las empresas cuyos equipos directivos se empeñen en desarrollar una cultura de innovación en la que se sepa identificar a los usuarios, identificar sus necesidades, detectar oportunidades de mercado, y escuchar las ideas de la gente de donde quiera que vengan, van a conseguirlo si su decisión es firme.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Pero para ello necesitarán transformarse como directivos.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Tendrán que:</p>
<ul>
<li>
<ul>
<li>aparcar sus egos,</li>
<li>desarrollar la cohesión en su equipo,</li>
<li>diseñar una visión y una estrategia para contar con una cultura de innovación, y sobre todo,</li>
<li>comprometerse en no parar hasta conseguirlo.</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">Y como guinda y a la vez base de la tarta, ser el ejemplo vivo de esa nueva forma de ser y hacer.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Sus comportamientos, incluyendo estos a sus decisiones y pensamientos, tendrán que manifestar de manera inequívoca que:</p>
<ul>
<li>
<ul>
<li>pensar en  cliente no es ya suficiente, que hay que pensar en términos de usuario.</li>
<li>las necesidades a satisfacer no son las propias, sino las de sus usuarios, y que satisfaciéndolas mejor, satisfarán las propias.</li>
<li>las oportunidades están ahí fuera esperando. Que si no las ves es porque aún no has aprendido a verlas.</li>
<li>reconocen que cada uno tiene un cerebro maravilloso que puede ser, o un recurso increíble, o tan solo 1500 gramos de materia gris que rellena el soporte de su peluquín.</li>
<li>la verdadera innovación ocurre en la creación de nuevas sinapsis en los cerebros de las personas y que la implantación externa es sólo el final del proceso.</li>
</ul>
</li>
</ul>
<p>Pero claro, todo esto que suena tan bien, o al menos a mí me lo parece, exige que los directivos se reconozcan VULNERABLES, y que se den cuenta de que toso esto es sano. Muy sano para su salud profesional y personal. Y para la de sus empresas, y de la los demás stakeholders.</p>
<p>Exige también que dejen de usar sus mecanismos de defensa para no cambiar.</p>
<p>Y que tomen conciencia de que la verdadera ventaja competitiva tanto propia, como de su negocio, está en usar sus millones de neuronas de forma más inteligente, humilde y creativa que sus competidores.</p>
<p>En fin, paro ya, que sino este post no lo va a leer ni el tato.</p>
<p>Buenas noches, y felices sinapsis.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Resources and resourcefulness. O ¿cuándo algo se convierte en recurso?</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Feb 2011 23:34:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Leyendo hace un rato el post de Raúl Piriz “¿Cómo podemos hablar de recuperación económica si suspendemos, otra vez, en competitividad y productividad?” me he acordado de un post que leí hace menos de un mes en una web americana de innovación.
Lo curioso es que no me acuerdo del contenido del post americano, pero si [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Leyendo hace un rato el post de Raúl Piriz <a href="http://redsocial.rrhhmagazine.com/profiles/blogs/como-podemos-hablar-de">“</a><em><a href="http://redsocial.rrhhmagazine.com/profiles/blogs/como-podemos-hablar-de">¿Cómo podemos hablar de recuperación económica si suspendemos, otra vez, en competitividad y productividad?</a></em><a href="http://redsocial.rrhhmagazine.com/profiles/blogs/como-podemos-hablar-de">”</a> me he acordado de un post que leí hace menos de un mes en una web americana de innovación.</p>
<p>Lo curioso es que no me acuerdo del contenido del post americano, pero si de cómo contextualizaba el autor la situación. Decía algo así como, &#8220;tras la crisis económica que sufrimos en 2008 y 2009 &#8230;&#8221;.</p>
<p>Al leerlo sentí una mezcla de rabia e impotencia. De la &#8220;crisis que sufrimos en 2008 y 2009&#8243;. Manda narices.</p>
<p>Hablaba en tiempo pasado de algo que a España nos toca tan de lleno en este momento. Era como si viviésemos en otro planeta.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/02/Captura-de-pantalla-2011-02-18-a-las-00.46.22.png"><img class="size-thumbnail wp-image-547  aligncenter" title="Captura de pantalla 2011-02-18 a las 00.46.22" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/02/Captura-de-pantalla-2011-02-18-a-las-00.46.22-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p>Me imagino que salvando las diferencias obvias, podría ser algo parecido a lo que los habitantes de países subdesarrollados sentirán cuando ven cómo vivimos en Occidente, al menos desde el punto de vista de disponibilidad de recursos. Ellos también deben pensar que vivimos en planetas diferentes.</p>
<p>Y es que en cierto modo estamos subdesarrollados.</p>
<p>Y no por falta de recursos, porque como leí recientemente un recurso es un recurso en el momento en que sabes cómo sacarle provecho. Entre tanto sólo es algo que simplemente está ahí.  Estamos subdesarrollados en el uso de nuestros recursos propios.</p>
<p>Así, durante muchos siglos, el petróleo fue tan solo algo negro y viscoso que no valía para nada, y que como mucho manchaba. Solamente cuando alguien aprendió cómo sacarle provecho, se convirtió en un recurso. Y por cierto, muy valioso.</p>
<p>Lo mismo le ha pasado a muchas materias primas: el papel, que antes sólo era un árbol, el caucho que antes sólo era savia, la miel que antes sólo era algo que producían unos bichos voladores, las hojas de árbol que se convierten en figuras&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/02/Captura-de-pantalla-2011-02-18-a-las-00.41.151.png"><img class="size-medium wp-image-545  aligncenter" title="Captura de pantalla 2011-02-18 a las 00.41.15" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/02/Captura-de-pantalla-2011-02-18-a-las-00.41.151-300x217.png" alt="" width="300" height="217" /></a></p>
<p>Y en cierta manera, algo similar le ha pasado a otros muchos recursos actuales creados por el hombre. Algunas personas crearon nuevos recursos que pensaron podría aportar valor a alguien, pero con poca conciencia del verdadero potencial.</p>
<p>Sin embargo ha sido habitual comprobar, como siempre a toro pasado, que la capacidad intuida para muchos recursos por sus creadores ha desbordado por mucho lo que inicialmente se imaginó.</p>
<p>Es decir, su creador le intuyó una capacidad como recurso, y otras personas del sistema se ocuparon de multiplicar por mucho su valor encontrándole nuevas utilidades. Y haciendo así de ello un recurso mucho más valioso.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/02/Captura-de-pantalla-2011-02-18-a-las-00.38.29.png"><img class="size-medium wp-image-541  aligncenter" title="Captura de pantalla 2011-02-18 a las 00.38.29" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/02/Captura-de-pantalla-2011-02-18-a-las-00.38.29-300x205.png" alt="" width="300" height="205" /></a></p>
<p>Por ejemplo, los SMS pasaron de ser un posible medio para avisar al usuario de llamadas perdidas, a ser un negocio multimillonario. Internet ha evolucionado de ser un invento para intercambio de información entre militares y entre universidades a revolucionar la sociedad en la que vivimos. Y así podría listar muchos otros recursos actuales.</p>
<p>Y ahora viene lo que para mí son nuestros recursos más importantes. Y no hablo de dinero, ni de petróleo. Me refiero a cada uno de nosotros como individuos con un potencial increíble, e increíblemente poco desarrollado.</p>
<p>Cuando hablamos de nosotros mismos, nos cuesta mucho darnos cuenta de la cantidad de recursos, o recursos en potencia, con los que contamos y de los que hacemos un uso poco provechoso.</p>
<p>Y en este caso me refiero concretamente a dos: 1) a nuestra propia vida a la cual nos solemos referir usando una de sus unidades de medida, a la que llamamos tiempo, y 2) a nuestro cerebro y a las funciones que éste puede hacer.</p>
<ul>
<li>Al hablar del tiempo es fácil que no le demos carácter de recurso. De hecho hacemos un uso cuando menos curioso del mismo. En general lo usamos de forma bastante pobre. Como evidencia tenemos algunas frases como “matar el tiempo”, “no tengo tiempo”, me falta tiempo”.</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">¿Cómo que no tienes tiempo? 24 horas como todo el mundo.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Otra cosa es cómo lo priorizamos cada uno. ¿A qué decidimos dedicarlo?. ¿A hacer cada día más de lo mismo, y obtener como mucho los mismos resultados?, ¿o a prepararnos para adecuarnos cada vez mejor a un entorno cambiante?.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Considero que (al menos en Occidente y mientras se sea una persona sana física y mentalmente) cada uno es responsable de decidir cómo usa su tiempo, qué decisiones toma, y en definitiva, cómo se gestiona, cómo gestiona su vida.</p>
<p style="padding-left: 30px;">O dicho de otra manera. Cada uno es responsable de tomar conciencia del hecho de que si no toma la iniciativa para hacer de su tiempo y de sus otros recursos algo cada vez más valioso, es posible que pierda la posibilidad de alcanzar su felicidad porque otros le coloquen en una situación (vía despido, vía hacerle incompetente, etc) en la que se sienta como una víctima del sistema.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Y entre tanto el tiempo, nuestra vida, sigue pasando. ¿Cómo de consciente eres de hacer un uso útil del mismo que te ayude a ser feliz ahora y en el futuro? ¿Cómo de consciente eres de cómo haces para aportar cada día más valor, es decir, de hacerte más valioso para ti y para los demás?</p>
<p style="padding-left: 30px;">
<p style="padding-left: 30px; text-align: center;"><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/02/Captura-de-pantalla-2011-02-18-a-las-00.51.20.png"><img class="size-medium wp-image-551  aligncenter" title="Captura de pantalla 2011-02-18 a las 00.51.20" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2011/02/Captura-de-pantalla-2011-02-18-a-las-00.51.20-300x295.png" alt="" width="300" height="295" /></a></p>
<ul>
<li>De igual modo pasa con nuestro cerebro y una de sus funciones más interesantes, la mente. ¿Cómo de consciente eres de cómo lo estás usando? Hace aproximadamente un año escuché al auto de un audio-libro (libro hablado grabado en un CD o DVD) que tenía una gran noticia para sus oyentes: “Todos traemos de serie un cerebro. Gratis. No hay que pagar extra por él”.</li>
</ul>
<p style="padding-left: 30px;">La verdad es que la afirmación me encantó. Me pareció brillante. Era una obviedad, sí. Pero ligándolo con el concepto de cómo el cerebro puede ser un recurso mejor o peor usado, me pareció que abría una forma de explicar nuestra responsabilidad, para con nosotros mismos, aún más interesante.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Y si consideramos el cerebro como algo natural que el hombre recibe al ser concebido, y que por tanto no manufactura, es decir, si lo consideramos simplemente como materia prima (en este caso materia prima gris) es obvio que si no tenemos taras físicas ni mentales, sacarle más provecho es un asunto de voluntad y de inteligencia, más que de tecnología.</p>
<p>Yendo ahora al terreno organizacional, es muy probable que como directores no nos demos cuenta de que cuando fichamos personas, fichamos también cerebros (en el sentido más estricto del término) con mentes con un potencial impresionante por desplegar.</p>
<p>¿Y cómo nos estamos asegurando de aprovechar ese potencial, ese recurso?</p>
<p>Muchos se limitan a diseñar buenos procesos. Otros, mejor intencionados, optan por la formación de esos recursos.</p>
<p>Pero, ¿qué hay de invitarlos a ponerse a trabajar en los desafíos que tenemos cada día en nuestras organizaciones y darles la oportunidad de verdad de desafiar los modelos mentales obsoletos que mantenemos y que sostienen los problemas? ¿de generar nuevas ideas y aprovechar su potencial creativo? ¿de permitir que nos demuestren que estábamos equivocados en defender la forma histórica de hacer? ¿de aceptar que no lo sabemos todo por mucha experiencia que tengamos? Al fin y al cabo, la experiencia tiene que ver con el pasado y muchos de los problemas actuales sólo podrán solucionarse con ideas creadas con plena conciencia del presente. Con plena conciencia de la nuevas necesidades que han ido surgiendo.</p>
<p>Es obvio que como líderes tenemos una gran miopía que necesitamos corregir. Y me temo que la operación que tenemos que hacer para lograrlo no es de bisturí. Y que la operación no hay que hacerla sobre los demás, sino sobre nosotros mismos. Es decir, sobre nuestra limitada forma de leer la realidad, sobre nuestra poca convicción de tener a nuestro cargo cerebros (y mentes) con un potencial brillante por desplegar.</p>
<p>Nuestro trabajo será por tanto el de hacer los cambios oportunos en nuestro modelo del mundo para crear el ecosistema interno, la cultura, que saque lo mejor de los cerebros de nuestros colaboradores, y por supuesto del nuestro propio. Y como consecuencia, del otro valioso recurso, su tiempo. Para ello necesitaremos ampliar nuestra conciencia y desarrollar una nueva forma de auto-liderazgo.</p>
<p>Es cuestión de aprender cómo apalancar el potencial de nuestros “recursos humanos”, de las personas que trabajan con nosotros, que por diferentes motivos no estamos sabiendo aprovechar.</p>
<p>No es cuestión de falta de recursos. Es cuestión de aprender a sacarle mucho más provecho a los que ya tenemos.</p>
<p>Y el cambio para lograrlo, como siempre, empieza en ti.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Reflexión, contacto e innovación</title>
		<link>http://www.mattihemmi.com/2010/12/31/reflexion-contacto-e-innovacion/</link>
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		<pubDate>Fri, 31 Dec 2010 09:32:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se acaba 2010 y cada cual hace, o no, balance del año y tal vez incluso balance de su vida.
Y normalmente cada uno piensa en cómo le ha ido el año, en lo que ha conseguido, en lo que ha perdido, en lo que ha disfrutado, o en lo que ha sufrido.
Debería ser un momento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2010/12/Captura-de-pantalla-2010-12-31-a-las-10.15.23.png"></a>Se acaba 2010 y cada cual hace, o no, balance del año y tal vez incluso balance de su vida.</p>
<p>Y normalmente cada uno piensa en cómo le ha ido el año, en lo que ha conseguido, en lo que ha perdido, en lo que ha disfrutado, o en lo que ha sufrido.</p>
<p>Debería ser un momento de reflexión serena del que aprender, en el que tomar conciencia de nuestra responsabilidad en lo acontecido, de las acciones que pusimos en marcha y no funcionaron, o de las que no nos atrevimos a lanzar y nos podrían haber ayudado. Pero eso sí, siempre con espíritu constructivo: ¿qué puedo aprender y hacer diferente la próxima vez?.</p>
<p>Porque es también fácil que esta reflexión se convierta en un momento de victimismo (“<em>¿qué he hecho yo para merecer esto?”</em>), de culpabilización de otros (“<em>si ellos no me hubiesen dicho que lo hiciera</em>”), de salvamento “marítimo” (“<em>pobrecillos, tampoco se imaginaban que me saldría así”</em>), o incluso de euforia excesiva (“<em>¡joder, pero qué bueno soy, nada puede conmigo!</em>”) y no siempre realista.</p>
<p>Creo que la forma más sana de hacer esta reflexión serena es no esperar a final de año para darnos cuenta de aquello que es importante para nuestras vidas.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2010/12/Captura-de-pantalla-2010-12-31-a-las-10.15.23.png"><img class="aligncenter" title="Captura de pantalla 2010-12-31 a las 10.15.23" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2010/12/Captura-de-pantalla-2010-12-31-a-las-10.15.23-300x286.png" alt="" width="300" height="286" /></a></p>
<p>Si es importante, ¿por qué no hacerlo con más regularidad, cada semana, cada día, o cada vez que algo no nos sale como nos gustaría?. Si cada vez que recibo <a href="http://www.mattihemmi.com/tag/feedback-negativo/">feedback negativo</a> valoro si le doy o no una respuesta oportunista podré aprender más, corregir más situaciones a tiempo y, sobre todo, no necesitaré esperar a final de año.</p>
<p><strong>¿Y cómo consigo hacer eso? </strong></p>
<p>Pues la respuesta es muy sencilla: <strong>tomando contacto contigo mismo</strong>. Trabajando desde un punto menos cognitivo y más desde lo emocional. Sintiendo lo que te llega. Parándote al darte cuenta de lo que te ha salido “rana”. Y no hacer nada, ni pensar nada, ni decir nada.</p>
<p>Simplemente E-S-C-U-C-H-A-R-T-E.</p>
<p>Escuchar a tu cuerpo, no a tu cabeza. Escuchar lo que sientes de forma general, y no a los razonamientos que justifican las decisiones propias o ajenas. Escuchar lo que te pide tu cuerpo, que por supuesto incluye a tu cabeza, pero no escuchando las cábalas mentales sino lo que te dice el conjunto de tu cuerpo.</p>
<p>Vamos tan deprisa por la vida que hacer este simple ejercicio es todo un lujo para la mayoría de las personas que viven al ritmo de las grandes ciudades. Por eso cuando queremos escucharnos, y no hemos aprendido aún a hacerlo nos planteamos ir a yoga, a meditación, a terapia o a coaching.</p>
<p>Y desde luego si no queremos escucharnos existen otras soluciones clásicas como tomar café, fumar, beber, o hacer más cosas y sobre todo, no parar para no sentir.</p>
<p>Porque al principio estar en contacto puede ser doloroso. Puede que prefiramos no hacerlo para no tener que cambiar nada. “<em>Ya estoy bien como estoy</em>”. “<em>Yo soy así, si te gusta bien, y si no pues te j…s</em>”. “¿<em>Qué se le va a hacer?, no todos tenemos la misma suerte.</em>“</p>
<p>Como dicen los americanos, “<em>bullshit!</em>”. Es decir, “¡<em>mierda de toro!</em>”. O traducido menos literalmente, “<em>¡y una mierda!</em>”.</p>
<p>¡Que no hombre, que no!. Eso es lo que te puedes contar como excusa para no cambiar, pero no es verdad.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2010/12/Captura-de-pantalla-2010-12-31-a-las-10.20.49.png"><img class="size-thumbnail wp-image-487  aligncenter" title="Captura de pantalla 2010-12-31 a las 10.20.49" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2010/12/Captura-de-pantalla-2010-12-31-a-las-10.20.49-150x150.png" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p>La verdad es que cambiar exige coraje. Exige valentía. Y esto mismo ocurre con la innovación. Hay demasiada gente, y ahora me voy ya al mundo de la empresa, que no se atreve a desafiar lo establecido. Y no me refiero a lo establecido fuera de los límites de su frontera personal. De la funda protectora que es su piel. Me refiero a desafiar lo de dentro, las creencias limitantes, los miedos sin fundamento, o las mentiras que se dicen y que les ayudan a seguir igual.</p>
<p>Para muchos es preferible no estar en contacto consigo mismos para no darse cuenta de lo que sienten y evitar comenzar a plantearse cómo hacerlo.</p>
<p>Porque esto podría devenir, no ya en un cambio que estaría muy bien sino, en una transformación personal que sería aún mejor. Y por eso se pasan el día esperando a que sean sus jefes los que inicien el cambio, o mejor aún la transformación.</p>
<p>(Nota: cambio entendido como forma de hacer, frente a transformación entendido como forma de ser y de hacer).</p>
<p>Y claro mientras esperan a que los jefes cambien se les pasa el arroz. Y a su vez, los jefes esperan que sean sus colaboradores (o incluso sus clientes) los que cambien, y nadie decide transformarse. “¡<em>Si ya estamos bien como estamos</em>!”.</p>
<p>Eso sí, luego hay crisis. ¿Y por qué?. Pues porque mientras el exterior cambia, la mayoría hace lo necesario para no cambiar, o hacerlo lo mínimo posible, porque da mucho miedo.</p>
<p>De hecho lo mismo nos pasa con los políticos. Nos quejamos de su gestión, pero luego sólo reflexionamos sobre lo que hacen cada cuatro años, y a veces ni eso. Y encima el sistema que se han montado es para que a los cuatro años entren otros colegas, aunque sean de la oposición, otros cuatro años. Y en el interim poco de lo que cambian lo hacen estando en contacto con sus clientes (los ciudadanos), y desde luego nadie ni nada se transforma.</p>
<p>¡Pues estamos aviados!.</p>
<p>Aunque el caso de los políticos es peor, porque al menos en la empresa no hay que esperar cuatro años a que entre un nuevo director.</p>
<p>En fin, que mientras no nos pongamos en contacto, cada uno consigo mismo, no nos daremos la oportunidad de entender mejor qué necesitamos hacer para aprender de lo que nos ocurre cada día, y cambiar e incluso transformarnos con mayor frecuencia.</p>
<p>Mi esperanza es que cuando haya empezado a hacerlo suficiente gente, empezaremos a contactar con los demás de otra manera. A escuchar lo que nos dicen sin criticarlos, entendiéndoles, y tomando nota de lo que nos llega para mejorar nuestras relaciones.</p>
<p>En eso consiste en esencia la innovación centrada en el usuario. Saber escuchar con todos los sentidos lo que los usuarios necesitan, y desde ahí tomar nuevas decisiones, y satisfacer mejor o de nuevas formas las necesidades insatisfechas que nos cuentan a gritos silenciosos.</p>
<p>Si tan sólo supiéramos estar en contacto con nosotros mismos y con los demás, observaríamos una realidad que ahora nos pasa desapercibida.</p>
<p>Pues eso, que te invito de primero a entrar en contacto contigo mismo, de segundo a entrar en contacto con los demás, y de postre, las doce uvas.</p>
<p>¡Que tengas un Feliz 2011!.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Alicia y La Roja, sin Caperucita</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jul 2010 17:05:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Aprender a aprender]]></category>
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		<description><![CDATA[“Alicia se rió: “no tiene sentido intentarlo”, dijo: “no se puede creer en cosas imposibles” “Yo mas bien diría que es cuestión de practica” dijo la reina. “Cuando yo era joven, practicaba todos los días durante media hora. Muchas veces llegue a creer en seis cosas imposibles antes del desayuno” (Lewis Carroll Alicia en el país [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Alicia se rió: “no tiene sentido intentarlo”, dijo: “no se puede creer en cosas imposibles” “Yo mas bien diría que es cuestión de practica” dijo la reina. “Cuando yo era joven, practicaba todos los días durante media hora. Muchas veces llegue a creer en seis cosas imposibles antes del desayuno” <a href="http://www.expreso.co.cr/alicia/">(Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas)</a></p>
<p><a href="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2010/07/alicia.jpg"><br />
<img class="aligncenter size-medium wp-image-401" title="alicia" src="http://www.mattihemmi.com/wp-content/uploads/2010/07/alicia-227x300.jpg" alt="" width="227" height="300" /></a></p>
<p>Esta tarde he recibido un mail de una colega belga en el que firmaba con el párrafo anterior. Y me ha encantado la frescura de su posicionamiento.</p>
<p>Claro que, para mucha gente, será otra pirada más. Para mí en cambio, en ese párrafo se resume la esencia de los que quieren, queremos, seguir creyendo a pesar de las apariencias (de que todo está mal y todo está lleno de imposibles).</p>
<p>Y sobre todo, de los que queremos seguir creyendo en desafiar a nuestra lógica ‘obsoleta’ basada en la experiencia que afirma, sin temor a equivocarse, “eso es imposible”.</p>
<p>Obsoleta, porque en el momento en que esta experiencia ha pasado, puede ser rebatida por alguien demostrando que el imposible no lo era. Como el record que parece imposible, y que en cualquier momento alguien consigue batir.</p>
<p>Como el de “la roja”, que sin caperuza, ni Caperucita, ha desafiado al lobo que le decía que era imposible, y que ya en la Eurocopa tuvo que callarse.</p>
<p>La experiencia que adquirimos como adultos tiene, como todo, cosas buenas y cosas malas.</p>
<p>Las buenas tienen que ver entre otras, con que nos da mucha información, con la que podemos tomar decisiones, y de la que podemos aprender. Si no la hubiésemos sabido aprovechar, estaríamos todavía en las cavernas.</p>
<p>Las malas, están directamente relacionadas con, y pueden incluso surgir de, las buenas. Y es que en demasiadas ocasiones, convertimos la experiencia, y el correspondiente aprendizaje, en un juicio que terminamos dando por hecho y convirtiéndolo en una creencia. Y como tales, las asumimos.</p>
<p>Y con estas creencias como pilares construimos un discurso lógico de cómo es la realidad, pero sobre todo, de cómo ha de ser en un futuro.</p>
<p>Y claro queremos, desde nuestro pensamiento mágico, que el futuro sea una continuación de nuestro pasado, basado en la lógica que ya dominamos, para que no tengamos (o suframos de) el mal de incertidumbre.</p>
<p>Porque si creemos en los imposibles, nuestra lógica se podría desmontar, estaríamos equivocados, y nuestro ego quedaría por los suelos, ¡qué horror!.</p>
<p>¡Que le corten la cabeza al que crea en los imposibles!</p>
<p>Necesitamos aprender como sociedad, o al menos de momento como individuos, que las palabras que usamos, que los juicios que hacemos son refutables, y que una etiqueta puesta en un momento de debilidad “incertidumbral” no debería servirnos como excusa para dejar de cuestionar de forma sana, y cada vez que sea necesario, que los imposibles que decimos o que escuchamos son siempre, o casi siempre, temporales.</p>
<p>Y de nuevo Alicia rió: “ tiene sentido intentarlo”, dijo: “si que se puede creer en cosas imposibles”.</p>
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		<title>ACTITUDES Y HABILIDADES QUE PRACTICAN LOS INNOVADORES</title>
		<link>http://www.mattihemmi.com/2009/11/20/actitudes-y-habilidades-que-practican-los-innovadores/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 02:05:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
				<category><![CDATA[Líderes que inspiran]]></category>
		<category><![CDATA[Rotura de paradigmas]]></category>
		<category><![CDATA[Talento innovador]]></category>
		<category><![CDATA[creatividad]]></category>
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		<category><![CDATA[innovación]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Puede cualquier persona ser creativa? ¿e innovadora? ¿es algo que viene integrado en nuestro ADN? ¿o se puede aprender, adquirir, la actitud, capacidad, habilidad que te ayude a comportarte como tal?
Para muchas personas la innovación, mezclada con la creatividad, es algo innato. O se nace creativo / innovador, o no hay nada que hacer.
Desde mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Puede cualquier persona ser creativa? ¿e innovadora? ¿es algo que viene integrado en nuestro ADN? ¿o se puede aprender, adquirir, la actitud, capacidad, habilidad que te ayude a comportarte como tal?</p>
<p>Para muchas personas la innovación, mezclada con la creatividad, es algo innato. O se nace creativo / innovador, o no hay nada que hacer.</p>
<p>Desde mi punto de vista, la famosa frase de Picasso, “que las musas me pillen trabajando” ha favorecido el que mucha gente piense que la creatividad te debe llegar, frente a la idea de que se puede generar a voluntad.</p>
<p>De ahí que mucha gente mantenga, de forma más o menos inconsciente, condiciones poco propicias para el desarrollo de la creatividad y la innovación.</p>
<p>En estas reflexiones quiero presentar la idea de que las personas pueden desarrollar la creatividad y la innovación, siempre que estén dispuestas a practicar algunos comportamientos.</p>
<p>Pero antes de continuar, voy a presentar mis definiciones de creatividad e innovación para que el manejo que hago de ambas no lleve a confusión.</p>
<p>Me gusta definir la creatividad como “<em>la capacidad de generar ideas nuevas que aporten valor</em>”.</p>
<p>Y normalmente añado que esto puede aplicarse a cualquier área de la vida o de la empresa, y que tanto la novedad como el valor no tienen porque ser necesariamente  absolutas. Vamos que no hace falta conceptualizar el post-it, para decir que la idea es creativa.</p>
<p>Puede que una idea sea percibida como nueva y les aporte valor a una pequeña comunidad, y no lo haga para otras. Para los que lo hace, la idea será creativa.</p>
<p>Por ejemplo, en una empresa el hecho de usar una televisión como pantalla para anunciar a los visitantes los productos que ofrece, puede no ser creativa porque es algo que hacen desde hace mucho;  sin embargo, para un hotel el hecho de que los invitados puedan, según llegan a la recepción, seleccionar sus habitaciones mirando como son por dentro en una pantalla de televisión colocada en el mostrador, puede ser percibido como muy creativo.</p>
<p>Insisto por ello en que la novedad y el valor son subjetivos, y tienen mucho que ver con el contexto al que se circunscriben.  A veces el simple hecho de sacar una idea de su contexto, y colocarla en otro, produce novedad y genera valor, mientras que en el contexto del que provenía, se consideraba ya como algo normal, e incluso manido.</p>
<p>En cuanto a la definición de innovación, utilizo una definición semejante, aunque con un par de matices fundamentales.</p>
<p>Me gusta usar  la definición que dice que la innovación es la “<em>implementación de ideas nuevas que aportan valor cuantificable</em>”.</p>
<p>Respecto a la definición de creatividad, la diferencia más importante es que aquí ya no hablamos de la capacidad de generar ideas, sino de la implementación de esas ideas. Y además, decimos que debe el valor debe ser <strong>cuantificable</strong>. </p>
<p>Suelo dejar el adjetivo <em>cuantificable</em> fuera de la definición de creatividad, porque en muchas ocasiones una idea nueva puede tener un valor percibido, y definirse como <em>creativa</em> en la empresa que se genera; sin embargo puede ocurrir que cuando finalmente se materializa la idea, el mercado no termina de reconocerle el valor, por lo que la idea no se llega a difundir, y el producto no llega a “cuajar” como le ocurrió por ejemplo al N-Gage de Nokia.</p>
<p>Pero volvamos a las actitudes, habilidades y cualidades que hacen que una persona pueda, desde mi experiencia, desarrollar su creatividad e innovación.</p>
<p>En mi opinión no es necesario que una persona cumpla todos los aspectos que a continuación describo para hacer más creativa y/o más innovadora, pero estoy seguro de que los que ya apuntan maneras en esta dirección, compartirán conmigo la idea de que de una u otra manera todas están presentes en aquellos momentos en los que nos mostramos creativos o innovadores.</p>
<p>Aquí va la lista:</p>
<ul>
<li><strong>Cree en sí mismos. </strong>Las personas que se atreven a<strong> </strong>generar nuevas ideas, y las que las implementan, tienen un alto concepto de sí mismos, creen en sus ideas, y tienen una alta autoestima. En definitiva, no necesitan la aprobación de los demás, y por ello se atreven a plantear sus nuevas ideas aunque desafíen la lógica de todos sus colegas.</li>
<li><strong>Son sus mejores amigos</strong>. Las personas tendemos a juzgarnos de forma especialmente dura cuando las cosas no nos salen como queremos, o cuando los demás no nos muestran su aprobación. Las personas que crean e innovan, se tratan a si mismos como a su mejor amigo. No se insultan (&#8220;seré inútil&#8221;) cuando algo les sale de forma contraria a lo que esperaban. Saben leer el feedback negativo como información valiosa de la que pueden aprender, y al hacerlo protegen su corazoncito.</li>
<li><strong>Difieren el juicio</strong>. Si bien este concepto está implícito en muchos de los otros aspectos que muestro en esta reflexión, los practicantes de la creatividad y la innovación, saben aplazar el juicio cuando se les ocurre una idea que suena a locura, por poco habitual, o incluso cuando alguien les plantea algo que por conocimientos o experiencia no les parece factible. O dicho de otro modo, saben contar hasta diez, pero no sólo en relación a los verbal, sino también a lo mental. Es decir, que ni siquiera piensan, “menuda chorrada de idea se me/te ha ocurrido”.</li>
<li><strong>Controlan el miedo al ridículo. </strong>Uno de los<strong> </strong>mayores<strong> </strong>enemigos de la creatividad es el miedo al ridículo, al fracaso, al que dirán. Las personas que saben generar ideas, o implementarlas o ambas cosas, saben que el miedo al ridículo es poco útil a la hora de generar ideas radicales, o incluso simplemente diferentes. No sienten miedo porque saben que contando ideas nuevas que a priori pueden llegar a parecer absurdas, pueden surgir ideas geniales. Este fue el caso de Spencer Silver en 3M (<span style="text-decoration: underline;"><a href="http://solutions.3m.com.mx/wps/portal/3M/es_MX/Post-itBrand/Post-it/Resources/Four/">http://solutions.3m.com.mx/wps/portal/3M/es_MX/Post-itBrand/Post-it/Resources/Four/</a></span>), cuando decidió no deshacerse de un pegamento que no había funcionado como esperaba, y pegaba mal; no le dio vergüenza airear su “fracaso”, y lo compartió con la esperanza de que fuera útil para alguien. Cuando finalmente conoció a Art Fry, que buscaba un pegamento poco adhesivo para los papelitos que le servían de marca-páginas, los post-it’s estaban a punto de nacer como nuevo producto.</li>
<li><strong>Creen en los QUÉ ambiciosos para después buscar los CÓMO</strong>.  Para la mayoría de las personas, cuando se le plantea un objetivo, un qué, que le pilla más allá de su zona de confort (<a href="http://www.mattihemmi.com/2009/05/25/%c2%bfjuzgas-tus-juicios/">http://www.mattihemmi.com/2009/05/25/%c2%bfjuzgas-tus-juicios/</a>), la respuesta más habitual es no seguir avanzando en pos de su consecución; no creen que puedan conseguirlo, y por tanto no buscan el cómo. Sin embargo, los desafiadores de la lógica, los creativos y los innovadores de este mundo, se pasan el dia, creyéndose los &#8220;qués&#8221; ambiciosos, y buscando luego los &#8220;cómos&#8221;. A veces de forma consciente a base de practicar técnicas de creatividad, y otras, dejando que su inconsciente sea el que se ocupe de encontrar posibles a soluciones.</li>
<li><strong>Se esfuerzan por conocer sus creencias limitantes</strong>. Muchas de las mejores innovaciones han surgido cuando alguien ha desafiado, e incluso reventado, el paradigma existente en un determinado campo. Las creencias son las gafas a través de las cuales miramos el mundo. No percibimos la realidad como es, sino como nuestras creencias poderosas, o limitantes, nos permiten. A la hora de generar nuevas ideas revolucionarias, es necesario salirse del freno que suponen las creencias limitantes. “¿<em>Montamos una fábrica de ordenadores sin almacén</em>?; “¿<em>Y qué más?</em>”; “¡<em>Si hombre, y además podemos prescindir de los distribuidores!</em>”. “¡<em>Venga, déjate de chorradas! Las fábricas necesitan almacenes, y los fabricantes necesitan distribuidores para vender sus productos</em>”.  Esta conversación bien podría haberse producido en más de una oficina central de algún fabricante de ordenadores, y en la que mientras las creencias limitantes de un colega, frenaban las ambiciones soñadoras de otro, un tercero en alguna habitación de colegio mayor, digamos que un tal Michael Dell (<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Dell">http://es.wikipedia.org/wiki/Dell</a>), le daba un pensamiento más profundo a la idea, y concebía un modelo de negocio que ha hecho tambalearse a muchos grandes. Y todo por saber descubrir las creencias limitantes y esquivarlas.</li>
<li><strong>Evitan etiquetar la realidad como “imposible”</strong>. En línea con varios de los puntos anteriores, las personas que no difieran el juicio, que son presa de sus juicios limitantes, que  no saben creerse los qué ambiciosos, suelen defenderse de los ataques de los &#8220;locos&#8221; innovadores diciendo: “eso es imposible”.  Eso sí, lo hacen sin tener conciencia de que están etiquetando la realidad, lo que es posible y lo que no, desde la ignorancia. Porque decir que algo es <strong>imposible</strong>, lleva implícito decir que &#8220;<strong>conozco todas las formas posibles en el mundo de hacer eso que otros se plantean y que yo veo como imposible, y sé que ninguna de ellas es efectiva</strong>&#8220;. Sin embargo, es bien cierto que este mecanismo de defensa tiene grandes beneficios para mantener el status quo, para no estresar a nuestra mente, pensando e incluso aprendiendo nuevas formas de hacer que hasta hace poco no conocíamos. Sirva como ejemplo, la afirmación de Kennedy en 1961, en contra de la opinión de los científicos de la NASA de que el hombre llegaría a la luna antes de acabar la década.</li>
<li><strong>Se atreven a decir &#8220;no sé cómo&#8221;</strong>. Como consecuencia de creerse los &#8220;qués&#8221; imposibles, los creativos, y los innovadores, desarrollan con facilidad una de las habilidades más difíciles de encontrar en las organizaciones: la humildad al servicio de la innovación. Decir, <strong>no sé cómo</strong> en los entornos corporativos requiere mucho coraje para mucha gente, salvo que no te importe lo que piensen los demás. Sin embargo, esto debería ser algo aceptado y obligatorio en las empresas; si siempre lo sé todo, significa que no estoy cambiando nada, que no me he puesto en situación de incompetencia en ningún momento, y que domino todo lo que hago. O dicho en otras palabras, que no me he atrevido a probar nada que no controle. Y claro sin riesgo no hay innovación. Para innovar, hay que enfrentarse al precipicio de la ignorancia, para luego descubrir  que en realidad no es tan profundo, y puede bajarse uno andando y avanzar por el valle mientras se aprenden nuevas habilidades y conocimientos.</li>
<li><strong>Se hacen muchas preguntas</strong>. Es evidente que si me atrevo a reconocer que no sé cómo conseguir algo que me he propuesto, o que me han propuesto, ya no me va a ser difícil, hacerme preguntas. Y no importa que no tenga las respuestas. Lo importante es que me haga preguntas, que confíe en mi inconsciente para buscar preguntas, pero sobre todo, que explore otras áreas, empresas, industrias, actividades, diferentes a la mía, ya que en ellas puede estar la respuesta a mis preguntas. Otra forma de encontrarla es atreverme a compartir mis dudas, mis preguntas  con otras personas que pueden tener la respuesta, pero que no me la van a dar salvo que conozcan lo que busco. Un ejemplo de esta actitud se atribuye a Einstein, cuando le preguntaban que porqué era tan listo. Él contesto que era por su madre. Que cada día que de pequeño volvía del colegio su madre no le preguntaba: “¿qué ha aprendido hoy?”. Le preguntaba en cambio: “¿Qué has preguntado hoy?”. Y esto hizo que desarrollara una gran habilidad y curiosidad por hacerse preguntas. Los seres humanos estamos más acostumbrados a responder preguntas, aunque sea inventándonos respuestas, que a hacernos preguntas.</li>
<li><strong>Verbalizan “cuéntame más” cuando escuchan una idea que no les suena bien</strong>. Cuando las personas innovadoras dirigen a otras personas también se aplican estos mismos principios. Cuando alguien les cuenta una idea que desafía su lógica, cuando alguien les propone algo que les hace sentirse incómodos, los líderes innovadores hacen todo lo posible por diferir el juicio, y aunque su pensamiento sea, “menuda tontería”, lo que verbalizan con una sonrisa a su colega, colaborador, o jefe es: “cuéntame más”. Precisamente porque son conscientes de la limitación de su conocimiento, porque no les cuesta preguntar, porque reconocen que no lo saben todo, y porque han aprendido a creer en lo imposible, dan el beneficio de la duda a cualquier idea, y no la niegan porque son conscientes de que su percepción de la realidad es parcial, y que puede haber información que aún no han recibido que sea crítica. O dicho de otro modo, puede que crean que sólo están viendo un trozo de carbón, cuando en realidad tienen delante un diamante en bruto.</li>
</ul>
<p>Podría seguir enumerando comportamientos, actitudes y habilidades, pero confío en que con las que he descrito empiece a convencerse de que efectivamente es posible hacerse creativo y/o innovador, si alguien lo decide, y sobre todo, se atreve a practicarlo.</p>
<p>Buena suerte, y sobre todo, atrévase, la vida está hecha para ser vivida con intensidad, novedad, y aportando y dejando que nos aporten valor.</p>
<p>Que usted se re-cree bien.</p>
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		<title>Feedback Negativo e Innovación</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 01:22:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matti</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la formación que acabé recientemente con Tim Ingarfield sobre metodología DBM, aprendí una nueva lectura del concepto Feedback Negativo.
Tendemos a pensar que feedback negativo es aquel que nos aporta algo negativo de nosotros, y que aunque desagradable nos puede ayudar a crecer.
Por la misma regla de tres, feedback positivo es aquel que nos aporta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la formación que acabé recientemente con Tim Ingarfield sobre metodología DBM, aprendí una nueva lectura del concepto <strong>Feedback Negativo</strong>.</p>
<p>Tendemos a pensar que feedback negativo es aquel que nos aporta algo negativo de nosotros, y que aunque desagradable nos puede ayudar a crecer.</p>
<p>Por la misma regla de tres, feedback positivo es aquel que nos aporta algo positivo de nosotros, y que por tanto es agradable.</p>
<p>La nueva forma de entender el feedback que he aprendido me parece mucho más potente, sobre todo por los conceptos adicionales que lleva aparejada.</p>
<p>En base a esta nueva forma de entender el feedback, el positivo es aquel que te confirma lo que esperabas. Es decir, si espero que me feliciten por un trabajo y lo hacen, es feedback positivo. Se confirma lo que esperaba.</p>
<p>Pero también será feedback positivo cuando espero que me digan que lo he hecho mal, y me lo confirman. Este feedback también sería positivo, aunque sea desagradable, porque confirmo lo que esperaba.</p>
<p>En cambio será feedback negativo aquel que NO confirme aquello que yo esperaba.</p>
<p>Si espero que me feliciten y me abuchean, será feedback negativo. Y lo será también si espero que me abucheen y me felicitan.</p>
<p>El feedback recibido en ambos casos no es como yo esperaba y por tanto me da la oportunidad de aprender algo de la situación en cuestión.</p>
<p>Eso sí, será más fácil aprender algo, si considero que lo que acaba de ocurrir es una oportunidad. Para muchas personas el escenario descrito lejos de ser percibido como una oportunidad, representará fácilmente un problema.</p>
<p>¿Y de qué depende cómo lo perciba?, y en consecuencia el hecho de que aprenda finalmente algo.</p>
<p>Pues del tipo de respuesta que le de al feedback. Siguiendo con la metodología DBM ante el feedback negativo podemos desplegar tres tipos básicos de respuestas:</p>
<ol>
<li>Respuestas antagonistas</li>
<li>Respuestas fatalistas</li>
<li>Respuestas oportunistas</li>
</ol>
<p>Y a su vez cada una de ellas podrá ser apropiada, o limitativa.</p>
<p><strong>¿Qué es una respuesta antagonista? </strong></p>
<p>Aquella en la que descarto la información recibida en el feedback negativo. No la veo pertinente y no la tengo en cuenta. Este es un tipo de respuesta habitual en los procesos de cambio, tras superar la fase de shock. Es lo que llamamos, la negación de la evidencia.</p>
<p>Y como decía antes, en algunos casos esta respuesta es apropiada, y en otros limitativa.</p>
<p>Será apropiada cuando por ejemplo estoy tratando de hacer un ejercicio para comprobar algo, y me doy cuenta de que han intervenido en la situación factores que no estaban bajo mi control, y decido no analizar los resultados obtenidos.</p>
<p>Será limitativa cuando simplemente no quiera saber qué ha pasado, sin mayor criterio que me de cuenta de que no me gustan los resultados. En este caso aplica el famoso refrán de que “no hay peor ciego, que el que no quiere ver“.</p>
<p><strong>¿Qué es una respuesta fatalista?</strong></p>
<p>Aquella en la que asumo el feedback negativo como algo negativo para mí, en la que me siento como víctima del sistema, y por tanto del feedback y me lamento de lo que me ha pasado.</p>
<p>La aplicación es inapropiada cuando me sirve para sentirme víctima sin más. Este tipo de respuesta es bastante habitual en nuestra sociedad o incluso en la empresa, aunque en este último caso a veces se convierte en antagonista, y en lugar de asumir la culpa (debería llamarla responsabilidad, pero para el que da una respuesta fatalista limitativa es más culpa que responsabilidad), la aprovechamos para echarle la culpa a alguien. Más de uno pensará “si la echo yo primero a lo mejor me libro de que me encasqueten la responsabilidad a mí”.</p>
<p>Será en cambio un tipo de respuesta apropiada cuando por ejemplo, el feedback negativo tenga que ver con una desgracia personal y me sienta mal, y reaccione de forma puramente emocional a ese hecho doloroso. Realmente la persona tendrá motivos para sentirse como una víctima de las circunstancias. Eso sí, esta respuesta dejará de ser apropiada si se prolonga en el tiempo y la persona no sale del estado de frustración lógico al recibir un feedback negativo de esta naturaleza.</p>
<p><strong>¿Qué es una respuesta oportunista?</strong></p>
<p>Aquella en la que asumo el feedback negativo como una oportunidad para aprender de lo que me ha ocurrido y estoy dispuesto a no contemplar la información recibida como simplemente mala. Esto no quiere decir que la persona lo reciba sin inmutarse, ya que no es normal que te guste recibir feedback negativo sin más, pero una vez asimilada la parte menos agradable del feedback la persona lejos de pensar en culpa, piensa en responsabilidad, y lejos de sentirse víctima se siente protagonista de su presente, y con opciones para entender y manejar esa información.</p>
<p>¿Y en qué casos es apropiada este tipo de respuesta? Pues yo diría que prácticamente en casi todos los casos. Es poco frecuente que aprovechemos la oportunidad de contemplar este tipo de información como algo valioso. Solemos defendernos de lo que la información implica, que de una u otra manera no hemos acertado en la expectativa que teníamos de haber hecho, pensado o sentido algo de una determinada manera.</p>
<p>Si nos propusiéramos ser más humildes, menos vanidosos, más persona (y no aspirantes a seres perfectos), nos costaría mucho menos aprovechar este feedback negativo. Como dice Tim, las empresas necesitarían menos consultores si decidieran aprender del feedback negativo que se produce a su alrededor de forma continua.</p>
<p>Y esto tiene mucho que ver con la actitud. Actitud de humildad, de autenticidad, y no de responder a la necesidad de aparentar; actitud de NO aplicación de juicios a todo aquello que no entendemos, actitud de curiosidad ante lo desconocido.</p>
<p>Es sin embargo más fácil de decir que de hacer porque la sociedad premia más la apariencia que la autenticidad. Y sobre todo porque mostrar esa actitud exige normalmente crecimiento personal, que no todo el mundo está dispuesto a realizar, ya que éste a su vez depende del aprendizaje, que depende de aceptar el feedback negativo “con deportividad”. Es desagradable “tragarse los sapos” que implica recibir el feedback negativo, pero por otra parte prácticamente imprescindible.</p>
<p>Y entonces, ¿cuándo no es apropiada una respuesta oportunista al feedback negativo? Cuando ese feedback es dado por ejemplo con mala fé, y no necesitas tratar de aprender de algo que te dan con esa actitud, o cuando no estás emocionalmente preparado para recibirlo y sin embargo tratas de hacerlo, o cuando no te proteges y el feedback negativo es más de lo que tu solo puedes llegar a asimilar en un momento determinado. “¡Ah, qué bien me voy a  divorciar y esta es una gran oportunidad para mi vida!”.</p>
<p>En un caso como el descrito necesitas recibir apoyo para primero dar una respuesta emocional apropiada, sentir y dar rienda a las emociones oportunas, miedo, rabia, tristeza, y después, ya estarás en disposición de sacar aprendizajes. Hacerlo antes es en realidad dar una respuesta antagonista a tus propias emociones.</p>
<p><strong>¿Y por qué me parece esto importante para la innovación?</strong></p>
<p>Porque muchas de las innovaciones que se han desarrollado durante el siglo XX ocurrieron porque la persona que recibió un feedback negativo, lejos de descartarlo (<em>descontarlo</em>, en términos transaccionalistas), lo estudió con curiosidad, con el <a href="http://www.mattihemmi.com/2009/05/25/%c2%bfjuzgas-tus-juicios/">juicio diferido </a>como decimos en creatividad, y logró encontrar innovaciones que de otro modo se hubiesen perdido.</p>
<p>Y consiguieron desarrollar sus innovaciones porque aplicaron una respuesta oportunista apropiada al contexto. Y lo que es aún más meritorio es que en muchos casos, no había evidencias suficientes de que hubiera posibilidades de descubrir algo interesante en el feedback negativo. Bueno, salvo en el último ejemplo que menciono a continuación.</p>
<p>Algunos de los ejemplos más conocidos han sido la penicilina, el teflón, el pegamento ultrarrápido, la vulcanización del caucho, el pegamento que sirvió de base para los Post-It’s, y uno de los más fáciles de detectar por su “aparatosidad”, la Viagra.</p>
<p>Ya para terminar, sólo reafirmar la importancia de tomar conciencia de cómo reaccionamos ante el feedback negativo, y a partir de ahí estudiar que opciones tenemos.</p>
<p>Os animo a que cada vez que recibáis feedback negativo, contempléis cuantos tipos posibles de respuesta podéis activar. Sólo hace falta “morderse el hipotálamo” un poquito, y no enjuiciar demasiado deprisa.</p>
<p>Nunca se sabe lo que podemos llegar a aprender.</p>
<p>¡Que ustedes lo respondan bien!</p>
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